Diario Vasco

EL HOMBRE QUE SIEMPRE DECÍA «SÍ»

1949. Josetxo Uria, entrenador, capitán y el presidente más joven.
1949. Josetxo Uria, entrenador, capitán y el presidente más joven.
  • Hoy, muchos de mis lectores van a recordar a Josetxo Uria

Hoy, muchos de mis lectores van a recordar a Josetxo Uria. Otros, en cambio, lo vais a descubrir. Ojalá, nunca olvidemos aquel hombre que siempre dijo «sí» a todos los que le pedían ayuda. Le tocó vivir tiempos difíciles, y esta es parte de su historia.

PD 1. Josetxo nació en Tolosa el 11 de julio de 1927. Estudió Bachiller y decidió ponerse a trabajar con su aita en la construcción. Ya a los diecisiete años jugaba en el Tolosa C.F. La mili le llevó a Burgos. Jugó en la Gimnástica, y lo hizo tan bien que el Celta de Vigo, el Atlético Aviación (Madrid) y la Real quisieron ficharle. Se encontraron con la sorpresa de que el chaval escogió el club de su pueblo para ser feliz. A los veinticuatro ya era jugador, capitán y entrenador del equipo. Y en 1951, sus amigos le liaron para que también fuese presidente del club. Pero, surgió una polémica: había que ser socio, y los que nunca hacen nada y critican mucho protestaron. Cuando descubrieron que había un valiente que iba a coger un club con ochenta y nueve mil pesetas de las de entonces de pufo hicieron mutis. Los que le conocieron dicen que como entrenador fue 'amarrategui', y como presidente...

PD 2. El club entonces tenía diez secciones (atletismo, pelota, montañismo, motociclismo, tenis, ciclismo, montaña, esquí, fútbol y boxeo), y Josetxo aplicó la fórmula mágica: austeridad. Las diez tuvieron que hacerse cargo de sus gastos. Y el club resurgió. En 1953, con mi aita de presidente y Josetxo en la directiva, la desgracia se cebó con ellos. Las inundaciones arrasaron el campo y un incendio quemó la bonita tribuna. Hubo que sacar dinero hasta por debajo de las piedas; el pueblo colaboró, incluso de Ordizia llegó ayuda. Fernando 'Ochito' les organizó en el frontón Beotibar que se llenó hasta los topes una velada de lucha libre. Se trajo al número uno de los luchadores: El león de Damasco, que cobró veinticinco pesetas y durmió en el bar Shanti. Pero aquel año del 53...

PD 3. Cuatro montañeros vascos fallecen en el Montblanc, entre ellos, J.M. Peciña, director por aquel entonces de la revista 'Mendizale Pyrenaica'. Los montañeros tolosarras se juramentan para que la revista se siguiera editando en Tolosa, y ¿a quién recurren? Josetxo aplica los mismos métodos que en el club, 'amarrategui'. Las papeleras locales regalan el papel, Insalus le da cien pesetas por cada anuncio, la imprenta Ezkiaga, de Beasain, la edita cobrando solo los gastos... Y, aunque parezca mentira, 'Pyrenaica', que se paría en un zulo de la calle División Azul (Gudari) empieza a dar pequeños beneficios. Un día, su amigo Esteban Larraioz, gran escalador, para que sepa de qué escribe, le lleva a las Peñas de Etxauri y escalan la Rueca. Ante la sorpresa de Larraioz, escala y rapela de maravilla. «¡Ya me gustaría verte a ti en las obras!», le respondió Josetxo.

PD 4. En 1966, 'Pyrenaica' publica unas fotos de un grupo vasco en los Andes. Parece que es una ikurriña lo que se ve, y por orden gubernamental se cierra. Josetxo vuelve otra vez a decir que sí, y se hace presidente de Egan, Seminario de Filología Vasca. Y como ya tenía experiencia de las revistas fundó 'Berazubi fue' y 'Aupa urdiñak' y se hace escritor. Escribe sobre la sidra y manzana vasca, gana varios premios, uno de ellos en Durango, publica con el fotógrafo Sigfrido Koch... y no te lo pierdas. En 1967 le había dado tiempo junto con nueve amigos de fundar la ikastola Laskorain. Allí, fue pionero en el tema de la preparación física. Lio a jóvenes deportistas (Ramón Arribillaga, Pello Odriozola, Xabier Ayerza, José María Tuduri, Fernando Etxebeste, J.M. Olazabal y el karateka Cayetano), que de forma altruista formaron grupos de preparación física. También colaboró con las revistas 'Goiz Argi' y 'Zeruko Argia'. Su hijo Kote, al que le doy las gracias, tenía razón: «Con una página no te va a dar». Josetxo Uria, el hombre que nunca decía no y con corazón urdiña. Una historia bonita.

PD 5. Mi crónica, sin contar ninguna anécdota de Josetxo, no sería mi crónica. Esta me la contó José Manuel Arruabarrena. En el equipo había un jugador que le llamaban 'conejo'. Tenía una manía. Antes de saltar al campo se frotaba el pecho con alcohol, y un día el conserje le dijo a Josetxo que no tenían alcohol. «Echa agua en el bote, agítalo y frótale el pecho». Este se acercó para escuchar cómo 'conejo' le decía: «¡Míster, sópleme, que tengo el pecho ardiendo!». Amarrategui, Josetxo, a la fuerza.

PD Final. Un chiste. Siempre nos quedará Arguiñano. Dos amigas cotilleando: «chica, tanto jaleo porque se ha separado Brad Pitt... No sé qué le veis. Le quitas el pelo, esos ojos bonitos, esa sonrisa engañadora, lo alto y musculoso que es y la pasta que tiene y ¿qué te queda?». «Mi marido, chica, mi marido».

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