Diario Vasco
Cartel y logotipo de la Fundación Haurkizuna de Tolosa-Mundaka que acaba de ser presentada.
Cartel y logotipo de la Fundación Haurkizuna de Tolosa-Mundaka que acaba de ser presentada. / I. ROYO

Haurkizuna, marchitando el mal

  • La fundación, que está formada por personas de Tolosa y Mundaka, apoyará los proyectos solidarios en la zona de Santo Domingo de los Tsáchilas, en Ecuador

Ahora hace más o menos un año, Martín Gondra vino a Tolosa para hablar por primera vez del proyecto solidario que un grupo de escolapios y laicos estaba llevando a cabo en la zona de Santo Domingo de los Tsáchilas, en Ecuador. Los testimonios de lo que allí acontece sobrecogen. Estamos hablando de una zona donde, dicen, «el mal florece y el bien se marchita». De hecho, el propio Gondra nos dijo que allí había visto los casos más terribles de «depravación moral».

El proyecto solidario de Santo Domingo cobra ahora más fuerza con la creación de la Fundación Haurkizuna, que acaba de ser presentada en el Topic. Es una asociación sin ánimo de lucro, que complementa a la ya existente en Ecuador (Fundación Calasanz). El objetivo de ambas es aprobar proyectos concretos que establezcan ayudas directas para ofrecer una alternativa de vida a la infancia desprotegida, acogiendo a los niños y ofreciéndoles una educación integral.

Santo Domingo está cerca de Colombia. Es una ciudad que ha crecido de forma ilegal y desmesurada. Se creó hace sólo 48 años y ya cuenta con 500.000 habitantes. Allí, en medio de un clima hostil debido al calor, la humedad y los mosquitos, se producen casos durísimos que forman parte del día a día. La explotación infantil es más que una realidad, la vida de una persona cuesta 40 dólares si alguien se la quiere cargar, las mujeres son maltratadas, crecen los niños sin hogar, las mafias campan a sus anchas, el tráfico de órganos es una trágica realidad, la droga y la prostitución forman parten del paisaje, y a partir de las seis de la tarde es aconsejable no salir a la calle.

Es en este territorio tan difícil donde la Comunidad de los Padres Escolapios, en colaboración con un grupo de laicos, dirige un proyecto integral formado por dos escuelas, un dispensario médico, una casa de acogida a niños de la calle y una parroquia, programas de nivelación escolar, y otros de erradicación de la mendicidad y del trabajo infantil. El objetivo de este proyecto es la atención integral a los niños de escasos recursos, y a todos aquellos que han visto vulnerados sus derechos. Al frente se sitúa Martín Gondra, que ha vuelto a relatar la esencia de su trabajo, que es posible gracias al apoyo del gobierno de Ecuador, pero que no llega sólo con fondos públicos. Por eso es necesaria la ayuda de los amigos vascos del 'Primer Mundo'.

Casa Hogar

La Casa Hogar es, quizás, la 'joya de la corona' del proyecto. Está dedicada al acogimiento institucional de niños que se encuentran en el más absoluto abandono, sin familia ni techo. Es un centro de acogimiento institucional de menores, por orden judicial, a cuyos padres se les ha retirado la representación legal por vulneración de derechos y con el fin de lograr, en un futuro cercano, una reinserción con garantías en el grupo familiar ampliado.

Los niños y adolescentes que vienen a la Casa Hogar lo hacen con muchas dificultades. Llevan en sus espaldas cargas muy pesadas. Muchos han sido explotados, otros maltratados. El centro cuenta con psicólogos, médicos, abogados y trabajadores sociales que los atienden día a día. Sólo se acogen a chavales reinsertables. Ni delincuentes, ni consumidores de droga o a quienes formen parte de una banda.

Al final del camino, está la recuperación integral de estos jóvenes, todo un desafío. Se trata de lograr que adquieran la suficiente personalidad íntegra para que no opten por el dinero fácil que les proporcionan las bandas. En definitiva, para que no germine el mal en ellos.

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