De paseo por el camino del lagarto

De paseo por el camino del lagarto

Bernardo Atxaga repasó parte de las historias que recoge en su libro 'Muskarraren bidea'

ELISA BELAUNTZARAN

Obaba lucía ayer un aspecto impresionante. Los enormes caseríos y lugares cercanos al camino del lagarto permitieron a un buen número de visitantes conocer la historia, los sucesos variados y los secretos incluso, de algunos de sus protagonistas. De la mano de su autor, Bernardo Atxaga, conocieron muchos recuerdos, vivencias, datos históricos y algún que otro bertso, todo ello, en una visita que de entrada rondaría la hora pero se alargó para el agrado de todos.

En el interior de Gipuzkoa, en un entorno natural precioso, a los pies de Hernio, se encuentra Asteasu. Esa localidad que vio crecer al escritor, que como si de un mandala se tratara, trasladó a los visitantes por la trama de su mítica obra, Obaba. Hilar las historias, pasadizos y demás aventuras es un arte que domina a la perfección Atxaga y ayer dio muestra de ello, aunque una y otra vez solicitara a los asistentes que lanzaran sus preguntas, comentarios u opiniones «para no aburrir a nadie», comentaba pero la verdad es que para los allí presentes, escucharle relatar cada uno de los pasajes que el escritor asteasuarra aprendió de niño o incluso de los que fue testigo despertó el interés de todos e incluso, permitió imaginar aquel Asteasu que conoció Atxaga siendo un niño. El asteasuarra remarcó la importancia del tiempo que «nos recuerda que en estas calles, caseríos, estos valles... vivieron hace 100 años, hace 500 e incluso miles. El tiempo y conocer la historia que se produjo en este entorno nos permite ampliar nuestro conocimiento, nuestra percepción del mundo».

Un mundo tradicional en el que Bernardo recordó que siendo un niño se imponía «un inmenso miedo» y que hacía que los vecinos de Asteasu, como el resto de los pueblos de Gipuzkoa, «se repetían historias terribles porque se vivían situaciones muy duras como por ejemplo la muerte de niños». A colación de este comentario recordó unos bertsos de Lukasia Elizegi, asteasuarra que perdió a dos de sus tres hijos en torno a 1920. Elizegi fue una de las protagonistas recordadas en la visita guiada que realizó ayer Atxaga, pero también lo fueron Pello Errota, su hija Mikaela, Juan Bautista Arregi, San Pedro, el órgano y la pila bautismal de la iglesia...

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos