Saxofones siderales de Musika Eskola

Jaione Elosua, Itsaso Bolinaga, Kati Ormazabal, Gorka Elosua, Natale Ormazabal e Ihintza Urrestarazu.

El grupo de saxofones ha participado en una iniciativa musical pionera, en el aniversario del Guggenheim

ORDIZIA.

A finales del pasado curso, Musika Eskola de Ordizia, al igual que otros centros de Euskadi dedicados a la formación musical, recibía la invitación del museo Guggenheim de Bilbao, en la que le proponía participar con el grupo de alumnos de saxofón, en la iniciativa 'Chasmata', una de las actividades centrales, previstas y diseñadas en el programa con el que conmemorar el vigésimo aniversario del modernista centro artístico bilbaino.

La conmemoración de la doble década del Guggenheim, y en Bilbao, reclamaba, evidentemente, una propuesta galáctica.

En una iniciativa, que se ha calificado de pionera, el museo y la Agencia Espacial Europea sumaban fuerzas para presentar 'Chasmata', nombre con el que se denomina una depresión profunda y alargada de Marte.

La idea no era otra que crear un espectáculo que trasladara a los asistentes, al planeta Marte a través de la música, el arte, y las imágenes obtenidas por la sonda europea, Mars Express, que está estudiando el planeta rojo desde 2003. Un evento artístico, en definitiva, en el que aglutinar a la Agencia Espacial Europea (ESA), a los astronautas Pedro Duque y Paolo Nespoli, embarcado en la Estación Espacial Internacional (ISS), las esculturas de Richard Serra, la arquitectura de Frank Gehry y una pieza de arte sonoro para 120 saxofonistas compuesta específicamente para la ocasión. Cóctel al que se sumaba la participación del público, a través de una aplicación del móvil que le permitía intervenir en la pieza musical. Una novedosa mezcla que pretendía reunir arquitectura, imagen, escultura y música para crear un diálogo con el espacio en el que Marte era el protagonista.

En Musika Eskola siempre han hecho gala de asumir cada reto como un aliciente extra, provisto de la suficiente carga de motivación con la que afrontar las clases con verdadero entusiasmo, algo mucho más estimulante que la rutina diaria.

Kati Ormazabal, profesora de saxo reseña que de salida les sorprendió la propuesta. La idea no era otra que reproducir con instrumentos los sonidos que a la ESA llegan de Marte. Sonidos que trasladaban a la partitura el compositor Ángel Arranz y José López-Montes, con la colaboración de Iñigo Ibaibarriga, Casper Schipper y Alba G. Corral. «Para todos resultó una obra experimental, algo muy novedoso que lejos de desanimar a la clase fue un aquello de a por todas» apunta.

Recibimos la partitura del 'Valle marineris' a la sazón una de las regiones más estudiadas de Marte, en junio, y excepción hecha de fiestas patronales y agosto, ensayamos desde entonces. El pasado domingo tuvimos ya un ensayo general (cinco horas) en la Alhóndiga de Bilbao, en la que nos dimos cita varios cuartetos consagrados de saxofones; Sigma Project Quartet, Het Nederlands Saxofoon Octet, Chasmata Orchestra, más una orquesta de 100 saxos, bajo la dirección de Matilda Hofman y Maite Aurrekoetxea, con Íñigo Ibaibarriaga como saxofonista solista. Ensayo general que volvió a tener lugar el lunes hasta poco antes de la hora del concierto, las 20.30».

Un concierto que contó como anfitrión con el astronauta Pedro Duque, gala que conectaba en directo con el astronauta italiano Paolo Nespolil, actual inquilino en la Estación Espacial Internacional, que tuvo una puesta en escena apropiada con la proyección, sobre las paredes del espectacular vestíbulo del museo, de imágenes artísticas inspiradas en los paisajes marcianos.

«Valga reseñar como anécdota que tuvimos que ir todos de blanco, incluso forrar los correajes de los instrumentos, y actuar descalzos».

«Fue un palizón pero a su vez una experiencia increíble en lo musical y en lo personal. Una vivencia que repetiríamos mil veces, y de la que, con perspectiva y más relajados, estamos disfrutando ahora».

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