La rotonda de Malkasko se queda y crece

La rotonda pasa a adquirir una altura de cinco centímetros.
La rotonda pasa a adquirir una altura de cinco centímetros.

Tras año y medio a prueba la isleta circular recoge una valoración muy positiva

ORDIZIA.

Como ocurre en tantos casos, ni qué decir en el ámbito industrial, agosto se presenta como el mes propicio para las tareas, digamos que de mantenimiento. Aprovechando el momento, a nivel local, el municipio está asistiendo a diferentes tareas de mejora.

Por un lado acaban de concluir las labores de saneamiento y asfaltado de buena parte del paseo de Bizkaia, concretamente del tramo, muy castigado, que va desde el puente de Tximista al cruce con la calle Santa Amalia. Calle, que en este tramo registra y soporta un elevado tráfico.

Y de la misma manera, similar actuación ha recogido buena parte de la calle Arramendi. Queda el pintado, tarea que ayer quedaba zanjada en ambas calles.

En estos momentos la piqueta se afana en la renovación del suelo del parque infantil de Oreja e inmediatamente en la agenda aparecen la renovación de los juegos del edificio de educación infantil de Urdaneta, así como la entrada al propio colegio Urdaneta.

En Malkasko, todavía hoy y quizá mañana, la decisión no es otra que darle 5cm de altura a la rotonda, que hasta ahora únicamente aparecía pintada a pie de carretera.

En octubre de 2013 el Ayuntamiento presentaba el 'Plan de movilidad sostenible' municipal, documento en el que abordaba toda esta problemática. Este tipo de iniciativas pretenden que los núcleos urbanos adopten un compendio de medidas entrelazadas que permitan transformar los desplazamientos de sus ciudadanos, recurriendo para ello, entre otras actuaciones, a la instalación de carriles bici, la construcción de zonas peatonales, el uso compartido del coche, la educación vial, la accesibilidad, la ampliación de las aceras, el aumento de la oferta de transporte público, aparcamiento restringido (zona azul), etcétera.

La clave, subrayan los entendidos, es estimular y disuadir, «estimular los medios de transporte alternativos, como la bici, caminar, o el transporte público, y disuadir al ciudadano del uso del coche».

Participando de esta filosofía, por lo que a Ordizia respecta, el municipio ha asistido a la ampliación de la zona azul de aparcamiento, a la creciente red de bidegorris, propuesta recogida en la Agenda 21, y a un amplio plan urbanístico centrado en ensanchar y rebajar buen número de aceras, cambios en el tráfico, etcétera. Proyectos, que dicho sea de paso, han acarreado la desaparición del consiguiente número de plazas de aparcamiento. Contexto en el que en mayo del 2015 entraba en funcionamiento el nuevo servicio de autobuses en la comarca, que ampliaba el número de líneas, horarios, frecuencias, y por supuesto la flota de vehículos. Todo un empeño, que parece que, poco a poco, va logrando cambios en los hábitos de la ciudadanía.

Llamativo, entre los cambios mal entendidos, el mayor número de bicicletas que circulan por las aceras.

Mejora de la movilidad

En este contexto, a comienzos de febrero del año pasado, el Consistorio procedía al pintado de una rotonda a la altura del puente de Malkasko. Una de las salidas y entradas del municipio que recoge un intenso tráfico rodado, sobre todo en horas punta, y un destacado movimiento peatonal al convertirse en ruta obligada para buen número de ciudadanos en sus paseos.

Así las cosas, los servicios técnicos municipales, que a su vez habían detectado un aumento del tráfico y de exceso de velocidad en este punto, sobre todo desde la apertura de Agirrebidea, decidían probar, a la hora de regular este cruce, con la instalación de una rotonda, que eso sí, entra con calzador.

Medida provisional y a examen, que ahora un año y medio después al recoger la valoración positiva tanto de la Policía Municipal, como del departamento de Urbanismo, pasa a adquirir mayor notoriedad.

Visto que ha facilitado la movilidad, en su conjunto, mucho mejor que un sistema regulado por semáforos, la observación del día a día ha demostrado que al tratarse de una rotonda pintada para más de un conductor la propuesta resulta poco visual por lo que a efectos de conducción la rotonda no existe.

Se trata ahora de darle 5 centímetros de altura mediante un adoquinado perimetral y un interior de asfalto, que reclama a los automovilistas atender al giro, resultando 'pisable' para autobuses y camiones.

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