Rosco de reyes en la despedida

Los Reyes Magos saludan desde el Palacio Barrena./MARIN
Los Reyes Magos saludan desde el Palacio Barrena. / MARIN

A pesar de que la lluvia hizo temer por el desfile, la Cabalgata completó su recorrido

ORDIZIA.

Se despide el programa de actividades navideño organizado por el Ayuntamiento, en colaboración con diferentes entidades locales. Programa que se ha visto acompañado por unas condiciones meteorológicas fantásticas, para estas fechas, como en Nochebuena y Navidad, y adversas donde las haya como, por ejemplo, el día de la feria extraordinaria.

Tiempo que tampoco quiso acompañar ayer, fecha en la que llegaban sus Majestades de Oriente. Cabalgata que este año contó con dos carrozas, y que en cualquier caso completó su recorrido, como mejor homenaje al fallecido sacerdote, Javier Ormazabal.

Fiestas, que dicho sea de paso, en días de cambios tan rápidos, que a veces da hasta miedo, han mantenido, al menos este año también, su esencia familiar y poso tradicional.

Cierre navideño hoy 6 de enero, festividad de Reyes, Epifanía del Señor, que como no puede ser de otra manera concluye con el obligado encuentro a la mesa. Ultimo esfuerzo al que pone la guinda un postre propio y exclusivo de este día, el rosco de reyes, que en Ordizia acredita una tradición centenaria.

Días de máxima dedicación en el obrador, en los que José Mari Unanue, tercera generación de esta saga de pasteleros, «en los que tienes que echar mano de toda la familia para cumplir con los compromisos», apuntaba. Un postre, que al venderse en su práctica totalidad por encargo, José Mari Unanue siempre tira de ironía para reseñar que es el único día del año en el que, es seguro que tienes todo vendido. A propósito de los encargos, José Mari indicaba, que a la vista de cómo van las cosas, este año, ya al límite de lo que da de sí el obrador, van a trabajar un poco más que el año pasado.

Rosco, roscón, o como algunos sitios también le llaman, pan de reyes, que, excepción hecha del relleno, no ha asistido a grandes variaciones, y que ya en aquellos días de 1934 empezó a elaborar el cabeza de la saga, Antonio Unanue Iturrioz. Embuche ya de crema o nata, que la segunda generación, calcula comenzó a ponerse en práctica sobre la década de los 50-60 de esa centuria.

A reseñar que Antonio había iniciado su aprendizaje en el oficio en 1920, en la afamada pastelería Imaz y Ariztimuño de Ordizia, junto a los maestros artesanos Felipe Imaz y José Domingo Ariztimuño que ya elaboraban el rosco.

A partir de ahí, el postre sorpresa que ya en sus inicios ocultaba un haba, luego figurita, apenas ha cambiado, menos aún su receta.

Rosco, sin relleno, de menor tamaño, que se sigue vendiendo y que en la pastelería de los Unanue se conoce como vacío o seco, y zapato en casa de los Goiburu.

Juanra Goiburu, tercera generación, a su vez, al frente de la panadería Goiagi, que hasta el cierre de ayer atiende a los rezagados, se mostraba categoría al señalar que «menos que el año pasado no vamos a trabajar. Y en cuantos a los roscos, todo como es costumbre; crema, nata o mixto».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos