El primer equipo de baloncesto inaugura su casillero de victorias en la liga EBA

DV ORDIZIA.

El primer equipo de baloncesto, el Ordizia Basoa Banaketak cosecha ante el Mondragon Unibertsitatea su primer triunfo en la liga EBA. Un triunfo, oportuno, balsámico, por supuesto necesario y clave. Veníamos diciendo desde estas líneas, que el equipo estaba jugando un buen baloncesto, pero que los resultados no acompañaban, quizás por la inexperiencia en esta su nueva andadura. Sin embargo, el sábado su empeño obtuvo premio. El partido, que podríamos calificarlo de infarto, se dividió en dos partes bien diferenciadas, que coinciden con los dos tiempos en que se divide el mismo. Los de Mendiluze y Sarasola comenzaron muy enchufados. Con gran dosis de concentración, momentos en los que, prácticamente convertían en canasta todas aquellas acciones en que lo intentaban, al igual que el rival, al que la racha le duró tres minutos, 9 a 7. Dominaban los locales la suerte de los rebotes bajo los aros, con buena colocación, cerrando la zona y con buenos ayudas.

La defensa individual de los del txoko comenzó a marcar diferencias, ya que los de Arrasate no encontraban la forma de superarla. A falta de 2minutos 50 segundos para el final, el marcador ilustraba la dosis de baloncesto que los urdiñas estaban propinando al rival, 20-9. El resto del cuarto solo sirvió para aumentar esa diferencia hasta 26-10.

Al comienzo del segundo cuarto, los arrasatearras empezaron apretando más en defensa, en busca de una reacción que les acercase en el marcador a los locales y gracias a esta disposición, propósito que lograron a falta de 7 minutos y 26 segundos para el descanso, al reducir la ventaja a 10 puntos; 29 a 19. Pero ahí quedó el intento. Los ordiziarras estaban bordando su juego. Superaban una y otra vez la defensa individual planteada por los foráneos, con un juego elaborado, buscando siempre la posición óptima para atacar la canasta, con jugadas que en más de una ocasión levantaba a la grada de sus asientos.

Complicidad con la grada

La complicidad entre grada y jugadores estaba siendo la tónica del encuentro y el disfrute era mutuo. Los del txoko consiguen una ventaja de 15 puntos; 36 a 21, a falta de cinco minutos y medio. La diferencia máxima la lograron a falta de tres minutos, 46 a 25, para irse al descanso con un marcador de 47 a 27 a favor de los urdiñas.

En la tercera tanda de diez minutos, el entrenador visitante movía ficha y cambiaba su defensa de individual a zonal ya que los ordiziarras estaban superando con claridad la defensa foránea por lo que decidieron enrocar su zona. Como consecuencia, los locales empezaron a perder algún balón, que los foráneos aprovecharon para recortar la diferencia. Los urdiñas se atascaron continuamente ante la defensa zonal, y no culminaban con claridad las penetraciones. Terminaba a su vez la hegemonía en el rebote bajo la zona arrasatearra, que dio pie a transiciones rápidas y la diferencia disminuía. A falta de cinco minutos; 51 a 40 para los del txoko. En este momento Mendiluze pidió tiempo muerto, para sosegar a sus jugadores, cortar la racha visitante y volver a colocar a sus pupilos de forma adecuada en la cancha. Pero no dio el resultado apetecido y al final del tercer cuarto la diferencia se había reducido a cinco puntos, 54-49.

Al comienzo del último cuarto el juego se volvió un tanto anárquico, con opciones de canasta por los dos lados. Ambos equipos corrían en exceso y esa circunstancia no le beneficia a ninguno, puesto que en dos minutos sólo consiguen un punto por bando, 55 a 50. A partir de este momento los del txoko retomaron las riendas del encuentro, consiguiendo una ventaja de doce puntos a falta de 4:24 para el final; 65-53. No obstante, los visitantes no habían dado por finiquitado el encuentro y en tres minutos fueron capaces de colocarse a dos puntos; 67-65. Quedaba menos de un minuto para la conclusión y no era momento de perder los papeles, había que jugar con temple y nervios de acero, que es quizá lo que faltó en encuentros anteriores, pero que en esta ocasión los ordiziarras lo consiguieron. La excesiva precipitación del equipo rival y el temple demostrado por los urdiñas hicieron que la victoria se quedase en Ordizia.

El segundo equipo, que encabeza la tabla, recibía al cuarto clasificado, Alde Zaharra, con una victoria menos que los urdiñas. A pesar de que los pupilos de Mike no fueron capaces en la mayor parte del encuentro de jugar al ritmo que están acostumbrados, la victoria se quedó en casa por un amplio margen, 58-34, que da cuenta del buen trabajo que se está realizando.

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