Ordizia asistió a una gran jornada ferial

Los hermanos José Miguel y José Luis Odriozola, de Aia, con Javier Plasencia, de Carrefour, que adquirió medio queso ganador./FOTOS: MARÍN
Los hermanos José Miguel y José Luis Odriozola, de Aia, con Javier Plasencia, de Carrefour, que adquirió medio queso ganador. / FOTOS: MARÍN

La lluvia que hizo acto de presencia desde primera hora de la mañana no consiguió aguar la fiesta

DVORDIZIA.

«¿No hacía falta agua?, pues aquí tienes». Fue en algún momento la frase que se escuchó ayer. Y es que, lamentablemente, (bien en cualquier caso para la tierra), el pronóstico meteorológico no falló, y la mañana se presentó acompañada de la lluvia, que por momentos reclamó recurrir al engorroso paraguas. Compañera de viaje que no estaba invitada a la convocatoria ferial más importante del año, pero que se presentó.

La temperatura, 19 grados en los termómetros del casco antiguo, ideal, en concreto para catar, en las mejores condiciones, los quesos elaborados por pastores.

Y así las cosas, aunque no representó un aliado, la lluvia no se convirtió en un auténtico aguafiestas, por lo que Ordizia asistió a una fenomenal jornada que comenzó, como siempre, muy temprano. Momento de preparar y abastecer los puestos a la hora del alba, en la que, a pesar de todo el trajín, llama la atención el silencio, únicamente interrumpido por el tintineo de las barras que conforman la estructura de los puestos (más de 400), en especial al caer al suelo, y la bienvenida a las primeras luces que dedican los amos del corral, dispuestos ya para lucirse, en la exposición de gallina vasca.

El concurso de gallina vasca volvió a no aceptar más de dos lotes por participante

Tan sólo una décima separó a Mausitxa del primer puesto logrado porJosé Luis Odriozola

Prolegómenos testigo de un invariable ritual, en el que, en un día en el que el sector pretende lucirse, no deja de llamar la atención la ducha, que nada más bajar del camión, recibe, manguera en mano, el ganado. Nada de agua a presión y fuerte chorro sino que, comparativamente, delicado pase, se diría que a modo de hidromasaje.

A la inquietud de los baserritarras por bordarlo (magníficas todas las exposiciones), se suma el desvelo de los artesanos y elaboradores por ofrecer cosas nuevas. Sería el caso de la panadería Goiagi, que, esta vez, junto a la hogaza de pan al Idiazabal, el pastel, las tortas latxa goxo, las pastas latxa, etc, presentaba tartaletas de pastel con queso viejo Idiazabal. Una jugosa exquisitez con carácter.

Instantes iniciales, a su vez, de olores. Desde el lunes, con los obradores, de nuevo a pleno rendimiento, el casco histórico olía a morcilla, esencia que desde ayer se entremezclaba con la de txistorra y talo.

A partir de ahí, con las primeras notas del txistu y de la dulzaina volvió a imperar el bullicio.

Jornada ante todo ferial, reflejo y exponente de la huerta y de los frutales, que en adelanto, daba la bienvenida al otoño con la presentación de las primeras castañas (el año pasado llegaron el 21 de septiembre, tercer mercado del mes) y de las nueces, que en el 2016 lo hicieron al cierre de la novena hoja del calendario. En este sentido cabe recordar que una de las máximas de la Plaza, en referencia a un nuevo ciclo en la naturaleza, reseña que el higo, abundante este año, es el último fruto del verano, y la mandarina el primero del otoño. Ayer en la feria se ofrecían los dos.

En una mañana en la que no quedaba descartado que hubiera cierto revuelo con algunos de los participantes en la exposición de gallina vasca, la tranquilidad fue la nota dominante en el gallinero. En esta ocasión la organización se mostraba decidida a no admitir más de dos lotes por concursante. A 25 euros por lote en concepto de dieta, el año pasado no faltó quien hizo el mes. Ayer vuelta a la ortodoxia; 25 concursante y 50 lotes (20 menos que el año pasado) y una exposición magnífica.

Y en el concurso de queso, una décima le privaba a Mausitxa de sumar un nuevo entorchado a su magnífico y amplio palmarés, éxito que recaía en José Luis Odriozola que cuenta con un 'pedigrí' mucho más humilde. La anécdota, la ponía el matrimonio formado por Jon Etxebarria y Puy Arrieta (Zeanuri), los únicos que aspiraban al trofeo 'Kutxa de oro' (ayer fueron terceros) quienes al igual que en la antesala del certamen del 2012 (ganaron) volvían a ser padres.

Fotos

Vídeos