'mARTa', laureada como joya comercial

Marta Rodríguez, en su local-taller ubicado, ahora, en la calle Mayor.
/MARIN
Marta Rodríguez, en su local-taller ubicado, ahora, en la calle Mayor. / MARIN

A pesar de acreditar solamente tres años de andadura, la Cámara de Gipuzkoa le ha otorgado el premio '10 Bitxiak'

DV ORDIZIA.

Marta Rodríguez avala y representa no sólo una de las últimas inquietudes en llegar al mundo del pequeño comercio, el comercio tradicional, sino que además desembarca en este ámbito de actividad en un momento, mayo del 2014, en plena crisis, aquí provocada sobre todo por la incertidumbre y un futuro inmediato sin ni siquiera horizonte. Contexto que reclamaba ajuste fino y máxima precaución en el gasto, decisión que llevaba a la economía familiar a ceñirse exclusivamente a lo imprescindible.

Pues bien, en una circunstancia y panorama tan adversos, no solo ha conseguido salir adelante sino que además, con apenas tres años de trayectoria, acaba de recoger el premio '10 Bitxiak' que otorga la Cámara de Gipuzkoa.

Explica Marta que, con la prole ya encauzada, en aquellos días del 2013-14, retomó aquella vieja aspiración, un sueño personal y propio en el que había construido un concepto diferente y particular, de una tienda, centrada, como amalgama, en el juguete infantil, la papelería especial, la decoración y las manualidades. Surgía como fusión y emblema comercial 'mARTa', establecimiento que, como decimos, acaba de llevarse el premio que otorga la Cámara de Gipuzkoa '10 Bitxiak' que le reconoce, además por aclamación, es decir, por votación de los comerciantes de la comarca, profesionales del sector que han valorado la originalidad y calidad de la propuesta, lo que le convierte y acredita como joya comercial. «Un premio que ha supuesto todo un subidón», subraya.

Explica Marta que el mundo que nos ocupa, las manualidades, la decoración, digamos que doméstica, el juguete infantil, etc, siempre le gustó y de la misma manera, desde aquel mismo instante, soñó con tener un día su espacio público. «Los productos que tengo se pueden encontrar en el mercado, en diferentes tiendas, lo mío como concepto supone un planteamiento personal, una fusión de buen número de propuestas que por ahí andan sueltas», apunta.

Y en mayo del 2014 abría en la calle Filipinas su tienda. «Días de crisis. Pocos me animaban, pero para mí, con mis 40 primaveras ya cumplidas era el momento, si lo llego a dejar para más adelante igual hubiera resultado tarde. Poca gente me animaba pero insisto en que era el momento, y no le di muchas vueltas», destaca.

«Han pasado tres años y no me arrepiento. Como actividad económica no es fácil empezar de cero. Todo son gastos y se te hace cuesta arriba. En la calle Filipinas no estaba mal porque se trataba de un local en el que todo eran cristaleras. Pero las circunstancias me brindaron la oportunidad de venir a la calle Mayor y estoy encantada. La gente entra aunque solo sea para saludar. Además estoy frente a la casa en la que pasamos nuestros años de juventud. Un local muy espacioso, donde puntualmente llevo a cabo talleres de reciclaje y reutilización de muebles, pintura creativa y decorativa, por ejemplo para convertir en artículos de decoración tarros de cristal, tarrinas de plástico, etc.

Y es que Marta Rodríguez ha sabido convertir en realidad una propuesta comercial, a pie de calle, que da en la diana. Un comercio sin parangón en toda la comarca. Un local no sólo precioso, sino que invita a entrar. Y una actividad, que como no es virtual, centra en el trato directo, en el asesoramiento, en hablar de tu a tu, su razón de ser.

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