Javier Soto vuelve al palacio Barrena

El artista ordiziarra Javier Soto expone en Barrena 'Ura'. / MARIN
El artista ordiziarra Javier Soto expone en Barrena 'Ura'. / MARIN

Regresa con la exposición de pintura que ha titulado 'Ura'

DV ORDIZIA.

Si algo no ha hecho Javier Soto, Javi para los amigos, es prodigarse en la sala de exposiciones del palacio Barrena, en la que en la hemeroteca consta, presentó, a nivel individual, una muestra en 1994, para regresar en el año 2009 y hacerlo de nuevo, ahora, en la segunda hoja del calendario del 2018.

Veterano del pincel, al que se ha dedicado toda su vida, trayectoria vital en la que en esta anualidad sumará sus seis décadas, Javi Soto se encuentra no sólo en un momento de madurez creativa sino en un itinerario espectacular.

Atrás quedan aquellos días de la década de los años 90 del pasado siglo, en los que el artista ordiziarra, centraba sus trazos pictóricos en el mundo del paisaje, temática que intercalaba con el retrato. Sus láminas recogían estampas y rincones del Goierri, y lugares de un entorno geográfico no lejano: la costa francesa, Navarra, Alava. Cuadros que expuso en galerías de Donosti y Vitoria, que han sido testigo de ese proceso en el que la luz pasaba a apoderarse de la escena para, a continuación, ir fundiendo; licuando el color para llegar a las transparencias.

Una etapa que dio paso a un nuevo periplo centrado, fundamentalmente, en la captación de la figura humana en un medio acuoso; la piscina o el mar, en un contexto luminoso, que facilita toda serie de efectos y reflejos. Nada de días; meses, grises como los que nos ocupan. Ni una bruma.

Aunque el título de la exposición es 'Ura', se diría que no todas las obras responden, directamente, al enunciado. En cualquier caso representa un indudable paso adelante sobre la última comparecencia en la casa; a partir del mismo planteamiento temático, obras más evolucionadas, y de mayor complejidad.

Como elemento troncal, la figura humana, perfectamente definida aunque sin entrar en el detalle, que dicho sea de paso, no le interesa, para a partir de ahí, tomando como excusa el agua, disolver formas y colores, sin perder intensidad lumínica, figuras no sólo en movimiento, sino que en ocasiones responde a un juego de perspectivas acusadas o escorzos, que resuelve con auténtica maestría. En este sentido, y como aperitivo, brinda una serie de tres láminas de un mismo primer plano, de un retrato, visto desde ángulos diferentes.

Y en esta doble temática, centrada en un medio acuoso, la piscina se convierte en ese escenario lúdico, en un contexto de comunión placentero entre animados bañistas y ese elemento natural que es el agua.

En el mar las cosas cambian. Aquí el autor se centra en el día a día, en estampas o momentos cotidianos de los surfistas. «La admiración y deseo de representar el surf surge por los paseos a orillas del mar. Ver la ilusión de los surfistas al entrar en el mar y la satisfacción al salir se convierte en fuente de inspiración y motivo de representación. Una actividad de muchas expectativas al comienzo, durante los preparativos, que pueden acabar en frustración al final. De ahí, obras como 'Tabla rota'. «Láminas en las que pretendo captar los valores de este deporte; el esfuerzo, la lucha, la adaptación a ese medio natural, la interrelación, el respeto al mar. Valores que considero positivos».

Relatos cromáticos, algunos podrían ser obras inacabadas, para los que recurre bien a la acuarela sobre lámina o al óleo impregnado en lienzo. Sin duda alguna, y en cualquier caso, una colección, magnífica.

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