«Es imposible plantar por culpa de la lluvia»

El estado de ánimo de los baserritarras que acuden cada miércoles al mercado de Ordizia es de resignación. «Dan ganas de cerrar la huerta e irte de vacaciones», aseguran

María Teresa Jauregi muestra los puerros a los que tiene que afeitar las «bizarras» para quitarles el barro./Josetxo Marin
María Teresa Jauregi muestra los puerros a los que tiene que afeitar las «bizarras» para quitarles el barro. / Josetxo Marin
TERESA FLAÑOOrdizia

De resignación. Así se podría resumir el estado de ánimo de los baserritarras que acuden al mercado de Ordizia. Ayer era día de feria y a pesar de ello se podían ver algunos puestos vacíos porque, como comentaba Patxi Arizmendi, del caserío Iturriotz de Arama, «hay gente que ya no tiene producto para traer». No es su caso porque «yo tengo lo del invernadero, pero así no se puede vivir. Recogemos todas las semanas y no da tiempo a que crezca lo que se queda. He llegado a plantar puerros entre los pasillos de los guisantes. Dan ganas de cerrar e irte de vacaciones». La culpa, la lluvia casi permanente desde San Martín que ha anegado los campos y llenado de humedad los invernaderos, sin contar la falta de luz.

Además de poca oferta, el tiempo también hace que muchos clientes habituales sean más remisos a acercarse a la plaza. «¡Cómo van a salir las abuelas! No me extraña que se queden en casa», sentenciaba María Teresa Jauregi, del caserío Mendibil de Anoeta.

Un recorrido por la feria de Ordizia permitía ver que las pencas de las acelgas son más pequeñas de lo habitual. Lo mismo sucede con las lechugas y con otros productos de temporada como las borrajas o la achicoria, de los que hay mucha menos oferta. Edurne Jauregi, del baserri Irabiazpi de Baliarrain, explicaba que «llevo más de cuarenta años en la feria y no recuerdo un invierno como este. Habíamos pasado tres decentes, pero ahora...». En su caserío no hay invernaderos y las inclemencias le afectan mucho porque «estamos sin planta para las próximas cosechas». Como ejemplo ponía la primera patata de marzo, «esa tan pequeñita y tan rica no vamos a tener; va a haber un mes sin cosecha de primavera». Y por lo que contaban todos los consultados también será difícil encontrar guisantes, habitas y rabanitos porque «no se mueven, no crecen».

Más resistentes son, en palabras de María Teresa Jauregi, la berza, la coliflor y el brócoli, «que están al aire libre», aunque «ayer (por el martes) fui a por lechugas y no se podía entrar en la huerta». A los puerros les tiene que cortar «las bizarras» porque también están llenos de barro.

«Los invernaderos también están fatal. Es como si entrara roña por todas partes»

«El agua pasa por encima del prado y no hay nada que hacer hasta que se seque», comentaba Juani Lazkano del caserío Noare Etxeberri del barrio Madariaga de Gabiria. Esta veterana, que comenzó a vender en el mercado de Ordizia en 1963, recordaba solo un invierno peor, el de 1956, «cuando se secaron todos los pinos por el frío. Íbamos a vender la leche casi patinando sobre el hielo».

Futuro oscuro

Pero si hasta ahora el panorama ha sido negro, el futuro se presenta, cuando menos, oscuro porque «ahora no se puede plantar nada», aseveraba Esther Illarramendi de Casa Iguategi de Ibarra, al frente de uno de los puestos que venden brotes para plantar, y por tanto «va a afectar a la primavera» porque «hay plantas que hay que empezar a poner en la tierra, como la fresa, y de momento es imposible. Igual, la solución está en ponerlas en jardineras».

Gráficamente describía que «vas al huerto a poner puerro y las máquinas se hunden. El barro te llega hasta las rodillas y para qué hablar de los invernaderos, también están fatal. Es como si entrara roña por todas partes».

Patxi Arizmendi también se mostraba muy pesimista respecto a los próximos meses. «Ahora han anunciado que va a dejar de llover, pero que vienen heladas. Es decir, que va a dejar el campo fatal cuando ya tenía que comenzar a explotar», apuntaba. Además hay otro factor fundamental que también afecta directamente a los vegetales y hortalizas, la luz. «Llevamos días sin luz. Todavía está muy oscuro y para que la planta crezca es más importante la luz y si no hay, no hay, por ejemplo, guisantes». De momento, lo que más vende son nueces y manzanas, «que hemos recogido antes. El que tiene borraja, o es de muy dentro, invernadero, o de muy fuera».

«El agua pasa por encima del prado y no hay nada que hacer hasta que se seque»

También es un veterano en la feria de Ordizia Patxi Izagirre, del baserri Montes de Ibarra, que afirmaba que «no he conocido una temporada igual, y llevo cincuenta años viniendo». En los últimos veinticinco ha llevado un dietario donde recoge todos los datos y «no hay nada igual. He visto inviernos malos, con nieve o hielo, pero eran periodos de quince días y luego mejoraba. Por ejemplo, 1985 fue horroroso, veníamos con mantas, pero nunca ha llovido cuatro meses seguidos».

En su puesto vende brotes de numerosas plantas -«sale lechuga, cebolla, alguna espinaca y berza»- y también se mostraba muy negativo: «Ahora hay que plantar la cebolla roja pero, como no levante el tiempo y no se oree la tierra, va a ser muy difícil que se llegue a tiempo porque es necesario removerla, quitar la hierba...». Tampoco puede preparar la semilla de la guindilla porque «está húmeda».

Después de una mañana por la feria de los miércoles en Ordizia, una de las frases de Izagirre puede emplearse como resumen de la situación: «Nadie compra nada y para cuando la tierra esté bien de nuevo va a tardar mucho».

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