El éxito de la exaltación del producto

Arkaitz y Sara vencieron el certamen gastronómico.
Arkaitz y Sara vencieron el certamen gastronómico. / MARIN

DV ORDIZIA.

Último día y cierre de las Euskal Jaiak 2017, que a las 12 del mediodía asiste, en Barrena, al acto de entrega de premios e interpretación del 'bertso' premiado por cada uno de los afortunados en el 'XXVI Lazkao Txiki Bertsopaper Lehiaketa'. Fiestas Vascas que han dado para mucho, sobre todo para reeditar ese empeño por convertirse en una semana de exaltación del producto autóctono y su modelo de producción pausado y estacional; el mundo del caserío. Compromiso con la promoción del artículo de casa con el que, un año más, ha lidiado la sociedad Larrun Arri, entidad que tras la experiencia del ejercicio pasado optaba por reeditar el concurso gastronómico intergeneracional; maestro y aprendiz, conjunción de veteranía y nueva sabia en favor de la elaboración de un plato de libre elección, al Idiazabal.

Previo a este replanteamiento del certamen culinario, la sociedad de la calle José Arana celebró, en su vigesimotercera edición, la cata-concurso en busca del mejor odolki del Goierri, cita que a su vez representa el comienzo de una nueva campaña del preciado embutido.

Odolki del Goierri

Nueve auténticos maestros artesanos en liza, y al final era ese matiz o el gusto personal el que decantaba, por estrechísimo margen, un palmarés de nueve exquisitas morcillas de verdura, balance y suma de puntuaciones que entronizaba en esta convocatoria de 2017 a Jesús Mari Deba, empresa familiar que cuenta con un amplísimo palmarés, con éste el tercer cetro del certamen; 2007, 2014 y 2017, además de podio en numerosas ocasiones. Odolki a la vieja usanza; buen producto, mimo en la elaboración y toque de orégano. El segundo puesto era para Olano (Beasain) y el tercero para Ezeiza (Ordizia).

El encuentro intergeneracional ante los fogones mejoraba, ligeramente, la participación del año pasado y reunía a 10 parejas en la pugna culinaria.

Y un jurado, mayoritariamente formado por cocineros profesionales, al que en última instancia se sumaba el periodista gastronómico Mikel Zeberio, convenía que la propuesta más creativa y en su punto la presentaban Arkaitz y Sara Mujika (Sugaar taberna), tío y sobrina.

Y en una cuestión intergeneracional, es decir, en un planteamiento que en edad la diferencia entre los dos componentes debe situarse en los 30 años, Larrun Arri, presupone, en buena lógica, que el conocimiento y destreza ante los fogones corresponde también en este ámbito a quien mayor recorrido vital atesora. Pues bien, en el caso que nos ocupa, el tío asegura que, a sus 9 años, la master chef es Sara.

Crecida en un ambiente y entorno de solera en la materia y preocupado por inculcar hábitos alimenticios saludables, Sara volvía con su tío Arkaitz a la Plaza (concursaron el año pasado), donde preparaban sobre una pasta bric, un hojaldre, que contenía, tras su paso por la sartén, espinacas, cebolla muy picada, nata, nuez moscada, tres huevos crudos y un toque de sal, que horneaban durante 10 minutos a 200 grados. Base a la que, fuera del horno, añadían queso rallado Idiazabal (4 meses de curación), compendio al que volvían a darle un golpe de horno. A la vez preparaban una croqueta de queso Idiazabal con jamón ibérico. A la hora de la presentación, el plato recogía un trozo de hojaldre cortado en triángulo, la croqueta y unas flores. Conclusión, primer premio.

Señalan los Mujika que se trata de una receta importada de Mallorca. Patxi, padre de Sara, insiste en que es necesario inculcar en la gente joven la inquietud por la cocina y por el hecho fundamental de comer sano. «Ojalá el año que viene haya 20 parejas en el concurso». A la hora de recoger el premio, el miércoles, en el frontón, Sara se fue con su cuaderno, en el que guarda como un tesoro la dedicatoria que le brindaron Juan Mari Arzak, David de Jorge, etc. El año que viene promete volver.

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