Éxito del concurso 'Humor amarillo'

Uno de los equipos concurrentes participa en la prueba de 'ping pong'./
Uno de los equipos concurrentes participa en la prueba de 'ping pong'.

La propuesta estaba organizada por cuatro alumnos de Liderazgo, Emprendedor e Innovación (LEINN)

DV ORDIZIA.

No vino el 'chino cudeiro', ni ninguno de los guionistas, ni profesionales del doblaje que sin duda le aportaron en su peregrinaje por diferentes cadenas españolas, valor añadido, a la serie televisiva japonesa 'Humor amarillo' pero la reedición o la propuesta que como referencia tuvo lugar en Oiangu, el pasado sábado, resultó todo un éxito.

Ocurría que a cuatro alumnos de segundo curso de LEINN, Liderazgo, Emprendedor e Innovación (MU), dos de Ordizia, Aritz Gartzia y Unai Korta, más Silvia Sánchez y Aitor Ochoa, les correspondía apechugar y llevar a la práctica los postulados que acompañan a la novedosa metodología de sus estudios universitarios, que reseñan que una de las principales herramientas del aprendizaje es el equipo. En los equipos, subrayan, se aprenden las habilidades y competencias del grado, mediante la práctica.

Y así las cosas, la teoría deja de serlo pronto porque inmediatamente reclama a los alumnos crear su propia empresa en equipo y bregar en el mundo real; clientes, proveedores, relación con la administración, en el más amplio sentido del término, etc, empeño en el que el profesor asume un papel más próximo al del 'coach', al de entrenador. Además, el objetivo como el de toda empresa es que dé beneficios, con los que costear, en lo posible, los viajes que el curso reclama afrontar a los alumnos: Finlandia, en primero, EE UU en segundo y en tercero a dos de los países emergentes, China, India, etc.

No había otra que poner el turmix de la imaginación en marcha y surgía como opción una iniciativa centrada en el tiempo libre y los eventos, dirigida a un público infantil y juvenil. Otras propuestas que florecían en clase se centraban, por ejemplo, en la puesta en marcha de una nueva marca de moda, marca que avala y garantiza que todos los componentes de las prendas responden a un planteamiento sostenible, etc.

Centrado el tiro, quedaba claro que había que insistir en la originalidad del producto.

Algo planteado en el ámbito deportivo parecía un terreno muy trillado. Además entendían que de hacerlo así, una vez más, la participación femenina podría verse resentida. Debía ser algo divertido.

Y cociendo la cuestión saltaba a la palestra la veterana serie 'Humor amarillo 'y su 'gran prix'. Dicho y hecho. De ahí en adelante todo quedaba en buena medida encadenado.

A la hora de jugar, qué mejor que hacerlo en casa. No es que parezca una ventaja, es que siempre lo es.

Planteamiento empresarial, y dónde mejor, como campo de regateo, que el parque de Oiangu.

Exposición de motivos, breve memoria, y solicitud de permiso al Consistorio. Diseño del envite y presupuesto. Se trataría de una jornada que iría desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde, con pruebas, por equipos, mañana y tarde, seis pruebas en total, zona de agua, obstáculos, puntería, evidentemente tocaba embadurnarse la cara, música, txozna, etc.

Todo ello con descanso al mediodía para comer, el total de los participantes, a la mesa y en plato, menú para 150 personas.

Dibujada la jornada, echaba a andar toda la mecánica. Solicitud de permisos y reunión con el Ayuntamiento. Subvenciones y ayudas. Compras de material. Fichaje del mejor chef del mundo, negociación del rancho; en lugar de 5 euros por barba, 4. Plan de comunicación, etc.

La respuesta, local, por supuesto abrumadora, 13 equipos de 10 componentes, chicos y chicas al 50%, que se lo pasaron pipa. Y en una jornada en la que el pronóstico anunciaba lluvia, un intangible, (que en economía también cuenta); el capotillo de la patrona. Ausencia de precipitación, que de haber hecho acto de presencia, como mínimo, hubiera deslucido el evento. Por cierto se impuso Mokela.

En una propuesta con planteamiento de respeto medioambientalista. Turno para recoger todo y dejar el parque impecable.

Como valoración final, satisfacción máxima y deseo, no sólo de repetir el año que viene, sino de llevar la propuesta a otras localidades.

Igual no cuenta para la nota pero los cuatro promotores de la iniciativa de Ordizia se llevaron la mejor calificación.

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