Éxito del capítulo de la Cofradía

Los miembros de la Cofradía del Queso Idiazabal posan, ayer, en una foto conjunta.
Los miembros de la Cofradía del Queso Idiazabal posan, ayer, en una foto conjunta. / MARIN

El centenar y medio de invitados animó a la Cofradía a celebrar la comida en el patio de la Ikastola (Villa Eugenia)

DV ORDIZIA.

Queda claro que un día de fiesta no es para andar con prisas, y así se lo tomó ayer la Cofradía del Queso Idiazabal en su gran jornada anual; la fiesta capitular, que para ser 1 de julio llegó acompañada de un ambiente más otoñal que veraniego, lluvia fina por momentos, y los termómetros del casco histórico, una zona resguardada, que a las 12 del mediodía se afanaban por superar los 14 grados.

La cofradía anfitriona recibió en D´elikatuz, como estaba previsto y corresponde, a las entidades hermanas, a las que la coral Santa Ana ofreció el concierto de bienvenida. Pasadas las 12 del mediodía, precedidas por txistularis y dantzaris, la comitiva enfiló la calle Santa María para acceder a la Mayor para ya en las escalerillas de la Plaza proceder a la foto de familia y a continuación acceder al salón de plenos.

Comitiva y festejo al que se sumaba, tras abandonar por unas horas su retiro donostiarra, el sacerdote Javier Ormazabal, muy ligado a Ordizia durante muchos años, quien a sus 85 primaveras, como miembro que es, quiso estar con sus compañeros cofrades.

Ya a la hora de los nombramientos, José Ignacio Iturrioz, copresentador del evento, aprovechó la bienvenida como miembro de número de la concejal, Arantxa Fernández, para invitar a los ordiziarras a sumarse a trabajar desinteresadamente en la entidad, que reclama, dijo, el correspondiente relevo generacional.

Entre los datos llamativos del festejo, anotar que por un momento, tres catedráticos llevaban la blusa de la cofradía ordiziarra; Julíán González, Daniel Innenarity y la propia Nekane Balluerka. A propósito de Julián González, ordiziarra, cofrade de honor y posterior de número, organizador en Ordizia de los dos congresos de nanotecnología que ha acogido la localidad, el Ayuntamiento quiso aprovechar el momento para agradecer ese empeño, reconocimiento que le cogió por sorpresa.

Julián González, al que el alcalde se refirió como embajador de Ordizia, brindó porque en un futuro no tan lejano «Ordizia siga brillando en el mundo de la ciencia».

José Ramón Martínez de Elejalde (Quesos Aguiñiga, Ayala), queso que acompañó y degustaron tras su juramento los nuevos cofrades, expuso que no esperaban ni por asomo semejante reconocimiento. Reorientación de la explotación y apuesta por el queso Idiazabal emprendida el año 2000 de la que fue su mujer, Lurdes, el principal artífice. «Quién nos hubiera dicho en aquel entonces que hoy íbamos a estar aquí», enfatizó.

Patxi Atienza, tercera generación en la feria de Ordizia no acudía a su habitual cita con el mercado de los sábados de Bergara porque el capítulo le reclamaba. Reconocimiento que dedicó a su madre, presente en el salón de plenos, «ella empezó, y por ella estoy aquí», expuso.

Ainara Ormaetxea representó a la sociedad Itxaropena, que recibía el galardón en el 75 aniversario de la entidad.

Ainara recordó, que la sociedad Itxaropena, de la que varios de los cofrades son socios, fue durante años sede, a efectos prácticos de la cofradía, local en el que hasta contar con uno propio, llevaron a cabo reuniones, catas, agasajos, etc. En este caso también había un vínculo entre la sociedad Itxaropena y la Cofradía.

Y a la vista del éxito de la convocatoria, por primera vez en estos 28 años, la cofradía se veía en la obligación de salir de una casa de viandas y buscar una holgada ubicación para atender a los casi 150 comensales, que finalmente encontraron acomodo en el patio de la Ikastola (Villa Eugenia), comida, eso sí, servida por el restaurante Martínez.

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