A la espera de la cubierta vegetal

Operarios, a primeros de octubre, plantando diferentes especies vegetales en la barrera acústica. /
Operarios, a primeros de octubre, plantando diferentes especies vegetales en la barrera acústica.

Todavía no ha florecido la vegetación en la barrera acústica de Otegi Enea-Buztuntza, que quedó terminada en julio

DV ORDIZIA.

A finales de septiembre del año pasado, los edificios de viviendas de Otegi Enea (Euskal Pilota) y Buztuntza (calle San Ignacio) situados en primera línea de dos grandes ejes viarios como la N-I y la línea de ferrocarril, Madrid-Irun que en este punto discurren en paralelo, sin apenas separación, y a escasísimos metros de las fachadas de los bloques de viviendas, asistían a la primera fase de las tareas de instalación de pantallas acústicas, iniciativa promovida por la Diputación, con la que respondía a un viejo sueño del vecindario.

En el lado colindante a la calle Euskal Pilota de Otegi Enea, tramo de carretera dirección Donostia, se levantaba, a lo largo de 140 metros en línea, una pantalla acústica transparente de metacrilato, de 4 metros de altura. Mediante esta solución, la Administración provincial deseaba evitar el efecto de cerramiento, que originaría en la calle una pantalla opaca.

Tramo con un plazo de ejecución de tres meses y un presupuesto de 241.500 euros que quedaba terminado antes de final de año.

Ya en mayo de este 2017, arrancaba la segunda fase, una línea, en paralelo a la pantalla de metacrilato anterior, que en esta caso discurre a lo largo del estrecho pasillo y eje central que separa la N-I y la vía férrea, franja en la que la decisión técnica se decantaba por una barrera acústica, vegetal, de la misma manera, de cuatro metros de altura, por, insistían sus promotores, «sus características de absorción del ruido y su buena integración en el lugar». Segunda fase, con un plazo de ejecución, de nuevo, de tres meses y un presupuesto, esta vez, de 165.000 euros.

Una obra de superposición de, digamos, grandes maceteros, en un punto tan sensible, cara al tráfico rodado, que tuvo que realizarse de noche para que las labores afectasen lo mínimo posible a la circulación, dirección Gasteiz, dado el elevado tráfico que registra esta importante arteria vial. Segunda fase que quedaba concluida para finales de julio.

Al día de hoy, en estas dos barriadas la sensación en cuanto al efecto de reducción de los decibelios que llegan tanto de la carretera como de la vía viene a ser dudosa. En cualquier caso admiten que algo han tenido que hacer las pantallas, a la hora de disminuir el ruido al menos a la altura de los primeros pisos.

Donde tienen puesta la atención, más que nada desde un punto de vista estético, es en la pantalla o murete vegetal. Un teórico jardín superpuesto, que durante los meses de julio y agosto y septiembre no ha pasado de una acumulación de tierra seca cuando no reseca, de donde surgían algunos hierbajos, lugar en el que ya a finales del pasado mes de septiembre y primeros días de octubre, operarios procedían a plantar diferentes especies vegetales, que de momento no han dado demasiado fruto.

En Otegi Enea, entre los más aficionados al jardín y próximos al vivero, cunde el pesimismo al entender que no han sido las fechas más idóneas para proceder a plantar la que debe ser la cubierta vegetal que tiene que acompañar y dejar lucida esta barrera acústica. «Toca esperar a la primavera para ver qué aparece», apuntan.

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