Los cinco siglos de Enirio-Aralar

El profesor de Historia de la UPV Álvaro Aragón ha realizado varios estudios sobre el bosque y la ganadería en Gipuzkoa./
El profesor de Historia de la UPV Álvaro Aragón ha realizado varios estudios sobre el bosque y la ganadería en Gipuzkoa.

El profesor de Historia Álvaro Aragón repasará las vicisitudes de la Mancomunidad en sus más de 500 años

ORDIZIA.

Tras las vacaciones de Semana Santa, el programa de actividades conmemorativas del 750 aniversario de la villa, retoma su apretada y densa agenda para afrontar, de la mano del departamento de Cultura, en colaboración con la Asociación de Historiadores de Gipuzkoa Miguel de Aranburu, un tema siempre de actualidad, las tierras comunales de Aralar, que dicho sea de paso, el próximo 1 de mayo asistirán al inicio de una nueva temporada de pastos.

Pues bien, el profesor de Historia de la UPV Álvaro Aragón Ruano, ofrecerá este viernes, a las 19.00, en Barrena la charla que ha titulado 'La unión de Enirio-Aralar'.

Inicialmente, Álvaro Aragón centró su faceta como investigador en la historia forestal del País Vasco, fruto de la cual escribió dos monografías: 'El bosque guipuzcoano durante la Edad Moderna: aprovechamiento, ordenamiento legal y conflictividad' (Sociedad de Ciencias Aranzadi, 2001) y 'La ganadería guipuzcoana durante el Antiguo Régimen' (UPV, 2009) y a partir de ahí, una larga serie de artículos y colaboraciones en obras colectivas.

En estos últimos años, además de continuar investigando en el ámbito de la historia forestal, ha ampliado el área de estudio a la historia rural (ganadería y agricultura) y a la historia comercial, concretamente al estudio del comercio desde los puertos guipuzcoanos y su alcance internacional durante el siglo XVIII.

«Desde el periodo, entre 1409 y 1412, en el que los montes de Enirio y Aralar pasaron a manos de las uniones de Bozue Mayor o de Amezketa, y Menor o de Villafranca, esos espacios y su aprovechamiento se convirtieron en un patrimonio esencial para las comunidades que vivían en su entorno. Pero al mismo tiempo, surgieron fricciones y diferencias en torno a su aprovechamiento, tanto entre los propios miembros de la Unión o Mancomunidad de Enirio y Aralar, como con aquellas comunidades que, no formando parte de dicha unión, necesitaban de sus recursos forestales y ganaderos. A partir del siglo XVIII la explotación de estos montes se acentuó, dando lugar a una explotación 'intensiva e industrial', que ahondó las diferencias entre los miembros de la Unión, lo cual llevaría a importantes fricciones durante el siglo XIX y al enfrentamiento entre las visiones liberales y las comunitarias, que llevaron a la Unión a su práctica ruptura».

Hasta el siglo XVIII los bosques de Enirio-Aralar no sufrirán una explotación intensiva. Con la llegada de esta centuria tres actividades pedirían la madera: las ferrerías, los astilleros y las fábricas reales de armas. A consecuencia de esa explotación, en 1784 se podían encontrar 3 millones de árboles en Enirio Aralar: de esos un millón listo para la explotación, medio millón de árboles eran jóvenes, y medio millón viejos. De la misma manera, la explotación ganadera tuvo su impacto en el retroceso del bosque.

«Esta presión profundizó los desencuentros entre los municipios titulares de las tierras comunales. A pesar de las dificultades, la Unión de Enirio-Aralar ha sabido sobrevivir hasta la actualidad», expone Álvaro Aragón.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos