Avances en el tratamiento del ictus

La doctora Maite Martínez Zabaleta durante la conferencia que el día 5 ofreció en el centro social Zuhaizti./
La doctora Maite Martínez Zabaleta durante la conferencia que el día 5 ofreció en el centro social Zuhaizti.

La neuróloga ordiziarra Maite Martínez vuelve esta tarde al centro social Zuhaizti

DV ORDIZIA.

Sin duda alguna, rotundo éxito y abrumadora respuesta de público la que cosecho la neuróloga ordiziarra, profesora de la UPV y jefa de la sección de Neurología del Hospital de Donostia, Maite Martínez Zabaleta, durante la conferencia que el pasado día 5 ofreció bajo el título 'El ictus qué es y cómo evitarlo' en el centro social Zuhaizti, en cuyo salón de actos se apiñaron más de 200 personas.

Tal y como estaba previsto, Maite Martínez Zabaleta vuelve, hoy, con una segunda exposición sobre el tema, charla que ofrecerá, a las 18.30, de nuevo en el centro social Zuhaizti, exposición en esta ocasión centrada en los 'Avances en el tratamiento del ictus en Gipuzkoa'. Iniciativa encuadrada dentro del programa conmemorativo del 750 aniversario de la villa.

En su disertación, la neuróloga se centrará, sobre todo, en el tratamiento del infarto cerebral en su fase más aguda, y los cambios en la organización del sistema sanitario que se han tenido que gestionar para que cada paciente pueda beneficiarse del tratamiento que le conviene.

Reseña la especialista que la investigación ha permitido, desde principios de este siglo XXI, una nueva visión sobre la atención del ictus. En el 2004 comenzó a aplicarse en el Hospital Universitario Donostia un nuevo tratamiento para eliminar con rapidez la obstrucción en la arteria y en 2009 se puso en marcha la Unidad de Ictus para controlar a los pacientes durante las primeras horas.

Cada año se constatan en torno a 1.600 afectados en Gipuzkoa; el 10% menor de 60 años. Los nuevos tratamientos y la atención especializada, junto a la rápida actuación de los médicos de emergencias y de urgencias, han permitido reducir el porcentaje de muertes y disminuir las secuelas por esta enfermedad.

De manera repentina, una pierna no responde o no salen las palabras. De forma imprevisible, el flujo sanguíneo deja de llegar al cerebro y se pierde una función que poco antes estaba tan normal, como la capacidad de hablar, de mover y sentir un lado de su cuerpo, de mantener el equilibrio o, incluso, de ver.

Ante estas situaciones, apunta, el consejo es siempre el mismo, llamar inmediatamente al 112, donde hay profesionales instruidos para identificar si se trata de un accidente cerebral y poner en marcha todo el proceso, porque en ese momento el tiempo es determinante. Tras llamar al 112, y ante la sospecha de un episodio cerebrovascular, se activa el 'código ictus', por el que se van preparando los recursos necesarios para ofrecer cuanto antes el tratamiento necesario.

Cuando un paciente ingresa con ictus y se encuentra estable, los médicos rehabilitadores le valoran y prescriben un plan de tratamiento individualizado. Es decir, adaptado a las características de cada paciente y basado en intentar conseguir objetivos funcionales concretos.

Dicho plan se va revisando periódicamente y se va adaptando a la evolución de la persona. En función de las capacidades afectadas será tratado por fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y logopedas. Es clave la comunicación entre todos estos profesionales para concretar objetivos en cada fase del proceso, tanto en la fase de ingreso como en la ambulatoria.

Tras su exposición, la doctora Martínez responderá a cuantas dudas o preguntas se le quieran plantear.

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