La artesanía, en toda su amplitud, recoge el testigo a principios de mayo

La localidad acogerá, el primer fin de semana del próximo mes (días 5 y 6), la XXIII Feria Medieval

DV ORDIZIA.

Sin duda alguna esta última edición del Artzain Eguna pasará a la historia de esta fiesta y escaparate en torno al mundo del pastor por su simpática anécdota y bienvenida a la nueva campaña del Idiazabal en su doble versión, en la distancia, utilizando, de alguna manera las nuevas tecnologías, ya que José Mari Goenaga remitió el vídeo (evidentemente grabado y editado al nivel que corresponde) con el corte al queso joven en Sevilla, por internet, y en directo en opción B. La primera, sin duda más complicada hace 24 años, inicio de esta llamada de atención sobre el sector tradicional, que dicho sea de paso agradeció a la Administración, y en concreto a la Mancomunidad, su apoyo.

Vigesimocuarta edición, que en cualquier caso y como primer balance recogía una valoración más que positiva por parte de los organizadores. Y tras la primera feria extraordinaria del año, la localidad prepara ya otra cita muy importante en torno al sector primario: la artesanía, razón de ser de la Feria Medieval, en la que por supuesto también entra el queso del sector tradicional, que tendrá lugar los próximos 5 y 6 de mayo.

La Asociación de Alimentos de Navarra, Napar Bideak, agrupación que reúne a una treintena de elaboradores de productos artesanos de diferentes zonas del Viejo Reino, en colaboración con el Ayuntamiento y buen número de entidades de la localidad, anuncia para ese primer fin de semana de mayo, la celebración de la vigesimotercera edición de la Feria Medieval.

Cita y escaparate de toda una manifestación cultural, como la que representa la elaboración manufacturera en esencia, es decir, la que supone y es fruto de un modo de vida. Escaparate e importantísimo recinto ferial y plaza, como opción de venta y pervivencia, para el sector artesano de Euskal Herria.

Un modo de vida

Nada de pan y circo, sino la expresión y reivindicación de un modo de vida (no supone un pasatiempo ni una ocupación a tiempo parcial), como garante y pervivencia de un legado y patrimonio cultural que, a pesar de los pesares, se niega a desaparecer.

Feria aderezada, eso sí de música, bailes, saltimbanquis, etc, que, valga insistir, representan la envoltura, no la esencia, de uno de los encuentros feriales más importantes del calendario anual del municipio ya que abre sus puertas durante dos días. Vuelve por lo tanto la cita con los oficios de antaño que el próximo fin de semana, volverán a instalarse y ocupar el casco histórico como inmejorable recinto en el que dar cobijo a cerca de un centenar de maestros manufactureros, que ofrecerán tanto productos alimenticios, como infinidad de objetos elaborados, a mano, en madera, cuero, metal, cerámica, etcétera, más plantas medicinales, flores, viandas, y un amplio plantel de opciones.

Jesús Orduna, para los amigos 'Kabila', miembro de la asociación de Alimentos Artesanos de Navarra, promotora del evento, y alma máter de la feria, reseña que para el colectivo sigue siendo muy importante el contacto directo con el público, tanto para darse a conocer como por supuesto a la hora de vender. Una feria insiste, para todas las edades.

«Encuentro ferial, añade, que supera ya las dos décadas de pervivencia por lo que podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que es un evento consolidado, y que en la memoria colectiva de todos aquellos menores de 30 años, es suyo, de toda la vida, y forma parte de lo que un futuro serán sus tradiciones. Por ello es importante que el mercado se consolide sobre parámetros de calidad, en el que nuestra artesanía y nuestro territorio, estén plasmados en los diferentes puestos que configuran el mercado».

Recordamos con alegría aquel primer año; 1996, ocupando la carretera, y compartiendo espacio con los productores que estaban en la plaza del pueblo, era un miércoles de mercado, era un miércoles de feria, y al año siguiente ya ocupamos la plaza. Desde entonces han sido muchas nuestras risas y alegrías en el pueblo».

Importante, subraya, volver a insistir que la feria supone un compendio de todo un legado del patrimonio cultural; oficios que apenas han variado en cientos de años.

«Como artesanos queremos agradecer la buena acogida que siempre hemos tenido en Ordizia, y significar la importancia que para nosotros tienen los mercados de calidad, uno de los pocos espacios que le quedan al artesano, en contacto con el público, a la hora de comercializar sus productos».

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