Amigos de la ermita de San Bartolomé

Buena parte de las personas que forman la recién constituida asociación en pro de la ermita, Osbele. / MARIN

Un grupo de ordiziarras se constituye en asociación para trabajar en favor de la rehabilitación del edificio religioso a todos los efectos

ORDIZIA.

La ermita, técnicamente basílica, de San Bartolomé, sin duda patrimonio de la localidad en el más amplio sentido del término, ha sido citada por varios historiadores, posteriores a Gorosabel, como el posible primitivo asentamiento de la localidad, y en la tradición oral del municipio, como la primera parroquia de la villa.

Otros autores como Patxi Garmendia 'Mendigar' han apuntado su existencia, asociada al camino de Santiago.

Desde el punto de vista documental, no aparece ni el menor rastro en el archivo histórico de la Diócesis, ni siquiera en el archivo de Ordizia, sí en cambio en el de la familia Zabala, propietaria del palacio Zabala, popularmente la casa del bar Olano, documento que se refiere a los días de la ocupación francesa, en concreto al año 1813, y la llegada de las tropas, que en la retirada de las huestes napoleónicas les iban dando caza, se refiere a que la localidad no tuvo capacidad física de alojar a toda la tropa, a cubierto, en casas y edificios: «habiéndose sus habitantes precisados a cederles aun las mismas camas en que debían acostarse, y sufriendo toda clase de miserias consiguientes a una guerra, la más destructora que ha podido presentarse».

Entre los daños que relata el escrito subraya, en especial, los registrados en la ermita de San Bartolomé que quedó sin retablo, sin parte del tejado y sin figura alguna.

Sí se cita, sin embargo en el recuperado documento que representan las ordenanzas de constitución de la Cofradía de Santa Ana, reunida al efecto, el 26 de julio de 1509, «dentro de la iglesia de San Bartolomé de Herdizia en la cámara de arriba».

Queda claro que el actual edificio religioso poco tiene que ver con aquel, circunstancia que refrendaba la labor de investigación que en el año 2011 llevó a cabo el arqueólogo Iosu Etxezarraga, quien concluía que el vestigio más antiguo es el corresponde al ábside, muro que cierra el edificio tras el altar, que corresponden a la segunda mitad del siglo XV (1428-1500). Y a partir de ahí el edificio que llega hasta nuestros días corresponde a su reedificación llevada a cabo en 1859.

Recinto religioso que desde hace muchísimos años sólo se abre al culto el propio día de San Bartolomé; 24 de agosto, y que ofrece un estado de conservación manifiestamente mejorable.

Así las cosas, una grupo de ordiziarras, la mayoría del barrio, el año pasado, tras finalizar el oficio religioso, en el tentempié posterior que se brinda a los que allí concurren, convenía en que había que hacer algo para mejorar la situación de deterioro y abandono que presenta la ermita. En vista de la dificultad de llevar a cabo gestiones entre iglesia y ayuntamiento individualmente, decidieron trabajar de manera organizada, es decir, crear una asociación. Invitaron en un principio a personas que podrían estar interesadas en el tema, y formaron un grupo de 10 personas. Grupo abierto, al que se puede incorporar cualquier persona que esté interesada en aportar valor a San Bartolomé.

Cada uno dio su visión y opinión al respecto y decidieron reunirse todos los primeros jueves de mes para ir dando forma a todas las ideas.

La primera fue pedir a la parroquia de Ordizia, propietaria de la ermita y del solar, permiso para poder afrontar esta actividad. La parroquia no solo les dio el visto bueno, sino su confianza, y les remitió al obispado para contar, a su vez, con su plácet. Les dejaron además un proyecto de restauración de la ermita y su entorno elaborado y donado por Mikel Armendariz.

Seguidamente se dirigieron al ayuntamiento y constataron la buena disposición a la hora de ayudarles a coordinar, y aunar fuerzas, para pedir la colaboración necesaria, tanto a instituciones como a fundaciones, empresas, etc.

El siguiente paso fue crear y constituir la asociación para poder hacer gestiones, de manera formal. En consecuencia, al día de hoy, el grupo de entusiastas se constituye, a todos los efectos, con el nombre de 'Ordiziako San Bartolome Ermitaren Lagunak Elkartea, Osbele'.

El primer objetivo no es otro que la restauración y conservación de la ermita y su entorno y recuperar su memoria histórica. A partir de ahí, fomentar el uso de la ermita como lugar de encuentro, abierto a los ordiziarras y goierritarras donde queden recogidas sus tradiciones, vivencias o reflexiones. Apoyar la realización de proyectos culturales, etc.

De momento, la iniciativa va sumando apoyos; Iragana Elkartea, ordiziarras que no son del barrio, etc.

Como tarea más urgente, se han marcado adecentar, en lo posible, la ermita, tarea que ya han comenzado, con el propósito de que cara al próximo 24 de agosto luzca otro aspecto. La siguiente convocatoria, en auzolan, es para este martes a las 18.00.

Y a seis meses vista, ante la celebración el próximo año, del 750 aniversario de la villa, la preparación de un proyecto para la ermita y su entorno, que ponga en valor la historia de San Bartolomé, que aglutine el sentimiento de identidad de los ordiziarras como punto de referencia histórico y cultural, original de Ordizia.

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