Diario Vasco

Tres décadas de rugby femenino

Equipo femenino de rugby. Tarragona 1987. De pie, Pablo Martínez de Santos, Aitziber Barandiaran, Ana de Arriba, Begoña Araiztegi, Arantxa Arrieta, Begoña Martínez, Elena Calvillo, y Nerea Martínez. Agachadas, Maite Zurutuza, Miren Huesa, Amparo García, Amalur Huesa, Joana Blázquez y Leire Azkona.
Equipo femenino de rugby. Tarragona 1987. De pie, Pablo Martínez de Santos, Aitziber Barandiaran, Ana de Arriba, Begoña Araiztegi, Arantxa Arrieta, Begoña Martínez, Elena Calvillo, y Nerea Martínez. Agachadas, Maite Zurutuza, Miren Huesa, Amparo García, Amalur Huesa, Joana Blázquez y Leire Azkona.
  • En la temporada 1985-86 el Ordizia Rugby daba la bienvenida al primer equipo femenino del territorio

Vuelta a la tarima para el primer equipo, segundo clasificado con 19 partidos ganados, escuadra que recibe a las 16.00 en Majori, la visita del Tabirako Baqué, cuarto con seis victorias menos que los ordiziarras. El conjunto de Mendiluze y Sarasola se presentan en esta jornada con los deberes hechos y en pleno proceso de preparación para la disputa de la 'Final Four' por el ascenso a liga EBA que tendrá lugar, en Ordizia los próximos 13 y 14 de mayo.

Por su parte, el Tabirako ocupa, momentáneamente, una posición que también da derecho a disputar dicha fase de ascenso, pero con posibilidades de quedarse, a su vez, fuera, en caso de que no cumpla con sus objetivos en alguno de los tres encuentros que restan para finalizar la temporada regular, puesto que el Getxo, con una victoria menos, espera el pinchazo del cuarto o quinto clasificados.

Partido por lo tanto interesante, a la vista de los objetivos de unos y otros y por la posibilidad de ver en acción a un equipo; el Tabirako, que, así las cosas, podría ser un rival directo en la lucha por el ascenso de categoría.

El júnior masculino atiende a las 11.00 la visita del Atlético SS en jornada adelantada del 14 de mayo. Los ordiziarras ocupan la tercera posición, mientras que los donostiarras ostentan la segunda con dos victorias más que los locales, posibilidad por lo tanto de acercarse a esa segunda plaza que debe ser el objetivo de los chicos de Izagirre. Buen partido a la vista.

Por otra parte, y dentro de los actos organizados con motivo de la celebración del 50 aniversario del BKL, hoy sábado, a partir de las cuatro de la tarde, la localidad vagonera acoge un triangular entre los equipos de veteranos del Ointxe Arrasate, Ordizia y el anfitrión, el BKL Beasain. Buena cita para los nostálgicos de la antiguas figuras de estos clubes. A pasarlo bien chicos.

Fútbol sala

El único equipo del Ordizia KE que afronta jornada oficial es el de fútbol sala femenino, escuadra que tras las vacaciones, retoma la actividad liguera para afrontar el vigesimoquinto encuentro, tras el que le quedará cuatro para concluir la fase regular del campeonato.

Después de las últimas derrotas, nuestras chicas, octavas en la clasificación, se encuentran con muchas ganas de lograr una victoria y hoy sábado tienen la oportunidad de conseguirla ya que a las 18.15 en Majori reciben al Sala Zaragoza, que es quinto. Un rival al que las del txoko, hasta la fecha, no han logrado vencer en ninguna ocasión en que se han enfrentado. En el partido de ida, nuestras chicas volvieron con un empate de Zaragoza después de un buen partido.

Por lo tanto, el reto de que los tres puntos se queden en casa está servido. Imprescindible, en este empeño, el apoyo de la afición. El mensaje de las ordiziarrras es claro; «acércate a Majori y ayúdanos a conseguir los tres puntos».

En División de Honor Regional no hay jornada, pero de alguna manera como si la hubiera ya que empieza el carrusel de descensos. En segunda división B, el Zamudio ya es de tercera. Sestao, Amorebieta y Gernika, corren el mismo peligro, lo que provocaría los descensos de tercera, a división de honor del Tolosa y Pasajes. Si así fuese podrían bajar a regional preferente hasta cinco equipos de división de honor. Matemáticamente, el Ordizia necesita ganar 1 de los 5 partidos que restan (48 puntos), cifra que lograría el quinto por la cola; el Hondarribia (33 puntos) si suma los 15 puntos en liza que restan.

Mañana coincidiendo con el último partido de la fase regular de la liga que celebra el Ampo Ordizia, aquel primer equipo femenino con que contó el Ordizia Rugby Elkartea, volverá a congregar a sus componentes.

Reseña la hemeroteca que el 23 de marzo de 1986 el Trevijano asistió al primer partido que disputaba el equipo femenino al que acababa de dar la bienvenida el club, partido que afrontó ante un conjunto masculino, sin precisar de qué equipo se trata.

Añaden las crónicas de aquellos días que se trata del primero y único equipo femenino en Gipuzkoa, incluso de los territorios colindantes. «Un logro sin precedentes que hay que saber valorar», reseñan.

«En un principio», recoge la información, «entre asombro y risas, comenzó la formación de este equipo de las 'cadetas', como se gustan llamar y poco a poco se fue consolidando hasta formar un conjunto de chicas, con ganas de divertirse, con seriedad e ilusión, esperando poder enfrentarse a un equipo femenino ante el que demostrar quiénes son y lo que valen».

De aquel plantel femenino, que rondaba los 15 años, la mayoría conviene que fue Maite Zurutuza, la 'embaucadora'.

Expone Maite que su hermano Josemi, siete años mayor, jugaba al rugby y que solían ir a verle. Y que aquel interés por el balón oval pronto pasó a aquello de que, a que sí a que no formamos un equipo. Dicho y hecho y ya estaba Josemi de primer entrenador.

«Me lesioné en el primer entrenamiento pero nada más lejos de abandonar. Eramos unas crías pero nos dio fuerte. Entrenábamos con los chicos y seguimos durante mucho tiempo, únicamente, entrenando porque no había equipos femeninos contra los que jugar», dice.

«El club nos aceptó con naturalidad aunque pocos daban un duro por nosotras. Sería la temporada 1985-86, en el lodazal del Trevijano y con aquel vestuario que no pasaba de ser una chabola», afirma. «Tuvimos varios entrenadores pero los que más tiempo le dedicaron al equipo fueron Pablo Martínez de Santos y Alvarito», recuerda.

«Nos tocó esperar hasta la temporada 1987-88 para poder jugar, por fin, una liguilla. Liga en la que el club premió nuestra persistencia y nos llevó a jugar un amistoso a Tarragona. Como tal, ése es el núcleo duro o la base del equipo femenino. Nos supo a gloria», destaca.

Y a partir de ahí, surge una liga en la que concurren el Gernika, Iruñea, Gasteriz, Getxo, «todas muy guerreras como nosotras», enfatiza.

Fue un equipo, subraya Maite, que progresó mucho y del que, por ejemplo Arantxa Arrieta llegó a la selección española.

Más de 30 años después el recuerdo no sólo adquiere el nivel de satisfacción personal sino de orgullo. «Entrenábamos, como todos, en 'Las piezas' donde pastaban las yeguas. El barro era el habitual compañero del terreno de entrenamiento y juego, barro que una vez sí y otra también acababa quedándose con una bota. Barro que, en su mayor parte tocaba quitar en los grifos del exterior del vestuario, para llevar lo menos posible a casa. Era igual, todas a gusto, y además el ambiente, sensacional», señala.

Un equipo que duró 4 ó 5 años, hasta que a varias de las jugadoras les llegó la hora de ir a la universidad y como no hubo nuevas incorporaciones desapareció.

«Ver hoy a Amaia Erbina en unas olimpiadas ha sido algo tan fascinante como maravilloso y que vuelva haber un equipo femenino nos hace muchísima ilusión», reconoce. «En cualquier caso», apunta Maite Zurutuza, «no hemos perdido contacto con el deporte del balón ovalado, no solo somos parte de la grada sino que todos los años, al término de cada temporada, normalmente coincidiendo con el último partido de liga del primer equipo en casa, hacemos una comida. De aquellos nuestros días del rugby mantenemos no solo un recuerdo imborrable sino una relación muy estrecha entre todas las del equipo. Y por supuesto mañana, último partido de liga del primer equipo, nos volvemos a juntar a la mesa», concluye Zurutuza.

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