Diario Vasco

Imágenes del África más diferente

Jorge Manrique posa frente a alguna de las fotografías que realizó en Madagascar.
Jorge Manrique posa frente a alguna de las fotografías que realizó en Madagascar. / MARIN
  • Jorge Manrique suma Madagascar a su amplia lista de países africanos que ha conocido

El ordiziarra Jorge Manrique vuelve al palacio Barrena, donde hasta este viernes ofrece una colección de fotografías de su último viaje a África, continente que conoce bien porque ha estado en Marruecos, Túnez, Mali, Mauritania, Senegal, Camerún, Burkina Faso, Benin, Guinea Conakry, Etiopía, Costa de Marfil, y aunque ha recorrido otros mundos como Irán, Kirguistan (Kirguizistan), Yemen, Colombia, Bolivia, Ecuador, etc. África le apasiona.

Viajes que realiza con un planteamiento no convencional, siempre de la mano de la agencia Banoa que como él mismo reconoce, tiene algo o bastante de alternativa, con un ánimo más que retratista, se diría que de cronista social gráfico, dado que, una vez en casa, siempre le acompaña un ánimo divulgativo. Un interés por mostrar lo que ha visto a través de su Lumix. En este sentido cabe reseñar, que a la Casa de Cultura llega tras haber colgado sus instantáneas en el bar Arantxa.

Alejado de los circuitos turísticos, si los hay, ejerce de notario en imágenes del modo de vida local, labor en la que capta las imágenes promocionales de cada país, y por supuesto, cómo no, las que no cumplen o sirven para ese requisito. De alguna manera es la cara y la cruz.

«Mi intención era conocer Kenia pero no salió y como me habían dicho, quienes me conocen, aquello de vete a Madagascar que te va a gustar, pues a Madagascar», explica.

Fuimos el pasado mes de septiembre, estación seca en este país tropical, excolonia francesa. Epoca de lluvia que sí se da en la costa este pero no llega hasta la oeste. En total 26 días, uno de los viajes más largos que he llevado a cabo, apunta. Como corresponde, 26 días en danza en vehículo 4x4 ó en su caso minibús, visitando aquellos lugares que cuentan con un mínimo de infraestructura. «Nos dio tiempo a recorrer buena parte del país, excepciones hecha del norte que no cuenta con ese mínimo de logística», reseña.

«Es sin duda el Africa más distinto que he conocido. Primero su singularidad, el hecho de tratarse de una isla, además ubicada en el océano Indico. Se consideran más malgaches que africanos. Lo cierto es que sí se perciben rasgos asiáticos» destaca. Viven, fundamentalmente del cultivo del arroz, del que recogen dos cosechas y de la pesca. Hay muy poco turismo, fundamentalmente procedente de la antigua metrópoli; franceses. Se trata mayoritariamente de población, étnicamente muy diversa, rural, autosuficiente. Humilde y como siempre acogedora. Tras una cosecha de arroz, aprovechan ese suelo humedecido para meterlo en los correspondientes moldes, secarlo y obtener ladrillos de adobe. Y a continuación, recurriendo al talar y quemar a preparar otra parcela para cultivar. Consiguen madera, y elaboran carbón vegetal, pero están deforestando el país. Y cuando optan por replantar recurren al eucalipto.

Hay salinas, algo de minería; muy rústica, a cielo abierto o en las orillas de los ríos bateando el agua.

He visto la estampa típica de Africa; el transporte de todo tipo de objetos sobre la cabeza. En cambio he echado de menos el inmenso colorido que acompaña al vestido.

Cerca del 75% de las especies de fauna y flora son endémicas, exclusivas de la isla. En el reino animal destaca el lémur, una especie de primate, y en el vegetal los baobabs, variedad arbórea sin duda única. Curioso, cuando aparece el relieve, picos y laderas, calizas, como agujas.

Una vivencia acuñada en más de 1.200 fotos, de las que en Barrena, seleccionadas, muestra veintidós.

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