Diario Vasco

Fiel a su encuentro con la Navidad

Koki Hernández atiende su 'merkatu txikia' en el local adjunto a la entrada del palacio Barrena.
Koki Hernández atiende su 'merkatu txikia' en el local adjunto a la entrada del palacio Barrena. / MARIN
  • Koki Hernández vuelve un año más al palacio Barrena con su taller de cerámica

Aunque desde un punto de vista meteorológico diciembre se ha portado que ni a pedir de boca, las fechas navideñas están asistiendo a helada sobre helada, es decir que está haciendo un frío que pela, sobre todo para estar a pie de asfalto que es donde Koki Hernández, vuelve a tener instalado su 'merkatu txikia', justo en el local adjunto a la entrada principal del palacio Barrena, en esta su ya tradicional cita con la Navidad.

Es lo que tiene e implica ser artesano por convicción, todo un modo, manera y filosofía de vida.

En una plaza, que conoce bien y en unas fechas especiales como las que nos ocupan, regresa con esa línea de piezas de cerámica, mayoritariamente pequeñas que son las que tienen salida a la hora de la venta. Obras de entre 10 y 30 euros, a las que su fidelidad con la cita navideña sabe, son las que le gustan al público.

«El 2016 -apunta- ha sido un año muy positivo, año en el que he vuelto a trabajar el cristal en murales, y en el que he estado muy centrada en las arcillas negras que he pintado, abandonando el color, con tonos tierra. Considero que el resultado final es más natural».

«Un año que he aprovechado para asistir a un nuevo curso de torno y en el que, a lo largo de prácticamente todo el segundo semestre, he acudido a ferias de Madrid para abajo», relata.

Ferias muy elegidas a las que asisten, en su práctica totalidad, artesanos, personas que elaboran los artículos que venden y para los que la artesanía es su modo de vida. No hay revendedores.

«Lugares en los que los artesanos funcionan de otra manera, es otro estilo, todo es muy diferente. Por ejemplo, viven o sobreviven, en buena medida, del turismo. Por otro lado nadie te conoce y en ese sentido, entiendo que la gente puede ser más objetiva. Personalmente ha representado una experiencia muy enriquecedora» subraya.

Y en diciembre vuelta a la calidez de casa, y al contacto con el público ordiziarra. «Este año antes que nunca gracias, una vez más, a las facilidades y magnífica disposición del ayuntamiento» reseña.

«Si siempre he dicho que para los artesanos es muy importante poder trabajar ante el público, porque enseguida se entabla una conversación, te preguntan, respondes y la charla se anima, ahora no solo lo reafirmo sino que lo subrayo. Cuando digo trabajar digo vender porque el puesto es tu taller y tu tienda. Me refiero a que, actualmente hay muchos artesanos que están en todo ese mundo de posibilidades que brinda internet. Yo al menos, de momento, no me veo, porque solo entiendo ese encuentro artesano-visitante a través de una relación directa».

«Y desde este punto de vista, como siempre, me gustaría insistir en que no hay ningún compromiso de ninguna clase, para toda aquella persona que quiera acceder al 'merkatu txikia'. La puerta está abierta de par en par, para todo aquel que quiera entrar y visitar la pequeña exposición. Además, un artesano siempre agradece una visita».

«Si no se ve el trabajo de elaboración en la mayoría de los casos, no se aprecia la labor que hay detrás de cada pieza. Todo está hecho a mano. Por eso, valga insistir, resulta fundamental situar el taller a pie de calle». Echa a andar ya el 2017. «Estaré aquí hasta el jueves, día de la Cabalgata. A partir de ahí, a nivel de contacto con el público volveré a la Feria Medieval y a partir de ahí repetiré la experiencia de concurrir a media docena de ferias por esos lares».

«Además-añade- si en el 2015 participé en el proyecto solidario 'El planeta Elisa' a favor de las personas con enfermedades poco frecuentes y sin diagnosticar, esta vez la idea no es otra que arropar junto a unos artesanos de Lanzarote, que trabajan el cuero y la plata, a unas artesanas senegalesas dedicadas a la bisutería, iniciativa a la que sumo solidariamente mi taller de cerámica».

Ahora, de momento, toca afrontar esta recta final de la campaña de Navidad. «Se trata de los últimos días. Estoy muy contenta porque estoy aquí, en casa y eso a la hora de la venta hace mucho. Además se percibe más alegría», concluye.

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