Diario Vasco

Travesía del Pirineo de Oeste a Este

El grupo de montañeros posa en el collado de L'Lou (2.195m) en la etapa Somport-Portalet.
El grupo de montañeros posa en el collado de L'Lou (2.195m) en la etapa Somport-Portalet.
  • El grupo de montañeros veteranos valora positivamente el que consideran ha sido su reto más exigente

Aquella iniciativa que llevaba tiempo rumiando un grupo de montañeros veteranos, echaba a andar en mayo del 2009, momento en el que el colectivo, la mayoría recién jubilados, afrontaba el reto de recorrer el Pirineo vasco en 20 etapas, una por semana. Un empeño que no sólo resultó un éxito sino que desde entonces ha sido testigo del crecimiento continuo de la familia mendigoizale, que ha afrontado nuevas y más ambiciosas metas, a cada cual más interesante; la vuelta montañera a Euskal Herria, la 'Nafarroa, Norte y Sur'. Y otras de especial carácter y reminiscencia como la Dantzarien bidea, etc.

Y en este contexto, la última, de envergadura, que han llevado a cabo, ha requerido algo más de dos años en el calendario, tiempo necesario para afrontar el recorrido del Pirineo de Oeste a Este, o como ellos apuntan, de mar Atlántico, a mar Mediterráneo, 775km en 37 etapas. Una travesía a pie, de nuevo, concienzudamente preparada, tomando como referencia el libro-guía de Georges Véron y Jérome Bonneaux, 'Alta ruta pirenaica' (ARP) que propone echar a andar en Hendaya y terminar en Banyuls. Una ruta que discurre, en su mayor parte, por la vertiente Norte francesa. Podría decirse que la ARP es un recorrido intermedio entre el GR10, vertiente Norte, y el GR11, vertiente Sur, y que por lo general discurre a mayor altura aunque a veces coincide con estos senderos. Y como siempre, clave, poder afrontar los viajes en autobús.

El trazado lleva por una sucesión de crestas, lagos y collados, sin olvidarse de algunas cimas como el Okabe, Otsoqorriqaina, Mulleres, Carlit, Canigó, etc, yendo de unos refugios a otros (Respomuso, Bayssellance, Biados, Restanca). Esta gran travesía no implica dificultades técnicas pero es exigente por su longitud, duración de las jornadas, desniveles y naturaleza del terreno.

Una travesía que Goierriko Mendizale Beteranoak inició en abril del 2014 y finalizaba este verano. Recorrido que recoge una duración de 6,50 horas por etapa; un desnivel acumulado en ascenso de 40.900 metros (media de 1.100 m por etapa) y de 41.925m en descenso (media de 1.135m). De las 37 etapas, 9 discurren por el Pirineo Occidental, 11 por el Central y el resto por el Oriental.

Exigencia técnica

«Consideramos», apunta Juanjo Mujika, alma máter de la iniciativa, «que la salida más exigente, desde el punto de vista técnico fue La Besurta, en Benasque, Ospital de Vielha, en la carretera N-230, ya que se sube al Mulleres (3.010 m) para bajar por una pedrera que reclama atención a los senderistas».

La etapa que mayor desnivel acumulado, (1.725 m en ascenso y 1.560 m en descenso) se desarrolla en Andorra. Parte del Serrat y termina en el Val d'Incles. La más larga, 34 km, y la que tiene un mayor descenso acumulado (2.305 m), es la que va del refugio de Cortalets a Amelie les Bains. «Durante el recorrido, hemos ascendido 20 cumbres, siendo de destacar, las de Mulleres (3.010 m), Pica del Carlit (2.920 m) y el Canigó (2.785 m)». En relación a la organización, logística, etc, las 11 primeras etapas las pudieron realizar con salida y vuelta en el mismo día. El resto las completaron con salidas de tres días seguidos o de una semana cada año de 2014, 2015 y 2016.

«Esta travesía», apunta Juanjo Mujika, «es la más exigente de las que ha realizado Goierriko Mendizale Beteranoak en sus 8 años de actividad ininterrumpida. Teniendo en cuenta la edad media de los senderistas (66 años, uno de ellos de 78) y la media de 30 montañeros por etapa, valoramos que ha sido una actividad de mucho mérito».

«No ha habido percances físicos dignos de mención, el ambiente en el grupo ha resultado muy cordial y el tiempo que hemos disfrutado ha sido muy bueno. El paisaje, las vistas de las puestas de sol y el arco iris dejan en nuestra memoria y rutinas momentos de gran belleza que nunca olvidaremos. Es decir, un balance difícil de mejorar». «Entre las anécdotas a destacar», reseña, «citaremos que el Tour nos obligó a cambiar el sentido de la progresión de las salidas 12 y 13, ya que la etapa finalizaba en Cauterets. Asimismo, en la etapa Vallter 2000-refugio de Marialles, pudimos ver el mayor rebaño de sarrios, hasta el momento, con más de 100 ejemplares».

Y ahora con los días cortos y el inminente invierno, toca esperar a que llegue una nueva primavera para, mientras tanto, ir preparando nuevas propuestas, entre las que van cogiendo cuerpo, la vuelta a Araba, la ruta del vino, y la del pescado.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate