1615, otro hito historico de la villa

La historiadora Susuana Truchuelo, durante la conferencia que ofreció el pasado viernes en Barrena. /  MARIN
La historiadora Susuana Truchuelo, durante la conferencia que ofreció el pasado viernes en Barrena. / MARIN

Susana Truchuelo vuelve a Barrena para desgranar la nueva etapa de Villafranca a partir del siglo XVII

ORDIZIA.

Tras su interesante relato y exposición sobre aquella Villafranca que nacía a la historia en 1268 y a la que, a partir de 1399 se le unen buen número de las localidades próximas en su empeño por sacudirse la influencia de los poderosos señores de la tierra, los Parientes Mayores, Susana Truchuelo, profesora titular de Historia Moderna en la Universidad de Cantabria, en la que es directora del Departamento de Historia Moderna y Contemporánea, ofrecerá hoy, a las 19.00 en Barrena, una segunda charla, en orden cronológico, en la que se centra, en los cambios que empiezan a barruntarse en la localidad, algo más de 200 años después; a comienzos del siglo XVII.

Propuesta encuadrada dentro de los actos conmemorativos de la celebración del 750 aniversario de la villa, organizada por el departamento de Cultura en colaboración con la Asociación de Historiadores de Gipuzkoa 'Miguel de Aranburu'.

Los siglos XVI y XVII, apunta Susana Truchuelo, fueron testigo de la historia de una tenaz lucha por el mantenimiento de la influencia de Villafranca en el entorno del Goierri y en las propias Juntas Generales de Gipuzkoa.

El control que los vecinos de Villafranca, junto con los de Tolosa, Segura y Donostia, ejercieron en las decisiones de las Juntas durante los reinados de Carlos I y Felipe II permitió el mantenimiento de su autoridad sobre los vecinos de las aldeas rurales.

Pero este control se perdió en 1615 cuando muchas aldeas sometidas compraron su independencia al rey Felipe III. De hecho, la estrategia bien organizada de todas las aldeas rurales descontentas por el dominio agobiante y excesivo de sus villas (Tolosa, Segura, Ordizia, Hondarribia y Donostia) consiguió sus objetivos de independencia.

En este proceso de exenciones o segregaciones, los ordiziarras perdieron la influencia, directa, que habían ejercido, no solo sobre los habitantes de su entorno territorial, sino también en las mismas Juntas Generales y en el gobierno de Gipuzkoa. A partir de entonces se inició un nuevo período en la historia de Ordizia en el que la villa se tuvo que readaptar a la convivencia en términos de igualdad con los habitantes de las nuevas villas vecinas.

Así las cosas, la charla de hoy echa a andar y pone la vista en 1615, año que representa otro hito fundamental en la historia de Villafranca, y se centra en explicar las condiciones que se dieron, y que hicieron que entonces, y no antes, las aldeas alcanzaran la ansiada separación de su 'cabeza de jurisdicción'.

En su exposición, la historiadora incidirá en las consecuencias que este proceso tuvo en la alteración del antiguo reparto de poder a nivel provincial y en el establecimiento de un nuevo modelo de organización del gobierno de la Provincia de Gipuzkoa, «que hasta ahora no ha sido suficientemente subrayado por la historiografía», subraya.

Desde 1615 hasta 1644 la comunidad de Villafranca siguió enviando, como desde la Edad Media, sus representantes particulares a las Juntas Generales de Gipuzkoa. Pero en esos años tan conflictivos a nivel internacional, con un aumento de gastos por guerras, levas y donativos de dinero a Felipe IV, Villafranca tuvo que suscribir un acuerdo con su antigua aldea (ahora villa) de Beasain para reducir costos y enviar, en representación de las dos, un único procurador juntero a las Juntas; era la llamada 'Unión de Villafranca'. A esa unión de 1644, se sumaron en 1682 Arama y Zaldibia. Comenzaba así un nuevo periodo en la historia de Villafranca.

Segunda propuesta y etapa de la historia de la villa, que ha titulado 'Ordizia en la época de los Austrias: cambios en el horizonte'.

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