El modelo de comedor escolar de Zubimusu se convierte en referente

Zubimusu Ikastola ha implantado en este curso escolar un innovador modelo de comedor escolar. / I.A.
Zubimusu Ikastola ha implantado en este curso escolar un innovador modelo de comedor escolar. / I.A.

El modelo de comedor escolar Mahi-Mahi es uno de los 14 finalistas de los premios internacionales Service Design Awards

IMANOL ARRATIBEL AMASA-VILLABONA.

Zubimusu Ikastola, en colaboración con la empresa Askora que se encarga de su catering, ha implantado en este curso escolar un innovador modelo de comedor escolar con el que se pretende hacer del comedor «un espacio único en el que niños y niñas, además de comer de manera saludable, vivan una experiencia divertida y educativa. Un comedor centrado en las personas», como explican los responsables de Askora.

La implantación del modelo ha supuesto cambiar la forma de trabajar y adaptar los espacios a las necesidades de los niños. Mahi-Mahi tiene en cuenta aspectos que van más allá de la alimentación. Contempla cómo se sienten los alumnos en diferentes momentos, cómo aprovechar el momento de la comida para educarles en valores y ayudar a desarrollar su autonomía o cómo adaptar los espacios.

El proyecto es uno de los 14 finalistas de los prestigiosos premios internacionales Service Design Awards. Compite con proyectos de organizaciones como The Royal Bank of Scotland, Amsterdam Schipol Airport o el Gobierno de Malta.

El comedor Mahi-Mahi de Zubimusu Ikastola ofrece una experiencia emocionante para los niños desde el replanteamiento de sus propios roles. «Aquí ya no son comensales, sino que asumen un papel mucho más activo. Se implican en las tareas de poner la mesa, servir la comida y recoger la mesa una vez han terminado de comer». Se trata de mejorar la experiencia que los alumnos viven al mediodía.

Para llegar a ello, lo primero que se hizo en Zubimusu Ikastola fue pedir a los niños, a sus familias, al profesorado y a los trabajadores del comedor, así como a la dirección del centro, que soñaran con el comedor perfecto. «A las familias les preocupa cómo trabajar la autonomía de sus hijos e hijas además de, por supuesto, que lleven una alimentación saludable. Y los trabajadores y responsables del centro se preocupan, principalmente, porque el comedor se integre mucho más en el plan educativo del centro».

Así se consigue diseñar un comedor «estéticamente moderno, amigable, responsable, adaptado a las distintas necesidades físicas y emocionales de las niñas y niños, pero cuyo rediseño va mucho más allá del espacio», según Askora.

La directora de la Ikastola Ana Santamaria remarca que «hemos visto que los niños están mucho más relajados, el ruido y el alboroto se han reducido y cada uno tiene una función cada día lo cual hace que mantengan una actitud más responsable. Nuestra valoración es muy positiva».

Fotos

Vídeos