El plan de renovación de aceras llega a la calle Navarro de Larreategi

En Navarro de Larreategi. Las baldosas ya han sido eliminadas y se colocará material asfáltico. / JUANTXO
En Navarro de Larreategi. Las baldosas ya han sido eliminadas y se colocará material asfáltico. / JUANTXO

Es un sistema utilizado en la mayoría de las ciudades europeas. Es más adherente, ofrece menos problemas y abarata el coste de mantenimiento Retiradas las baldosas, se colocará material asfáltico que tomará tonos ocres

JUANTXO UNANUA BEASAIN.

El plan anual de renovación de aceras de Beasain ha llegado a la calle Navarro de Larreategi. Tras haber actuado hace unos meses en la calle Juan XXIII, varios tramos de Igartza Oleta, en San Inazio, la calle Zaldizurreta en su zona trasera, y más recientemente en la reforma de la calle Zazpiturrieta, ahora le toca el turno a los inmuebles de número impar de esta vía. Para este fin, el Consistorio destina una partida incluida y aprobada en los presupuestos de 2018 de 171.500 euros.

Lo que vuelve a destacar en esta obra, como lo hizo en las calles ya mencionadas, es la sustitución de las tradicionales baldosas cuadriculadas por material asfáltico. Es una solución práctica y económica que se utiliza en la mayoría de ciudades europeas. El aglomerado es un elemento ideal para aceras con pendientes pronunciadas. Su rugosidad lo hace más adherente que la baldosa y es más respetuoso con el medio ambiente. Sin baldosas rotas o sueltas, se repara en un momento y es más económico. Evita inesperados resbalones que en muchas ocasiones acaban en peligrosas caídas. Por otro lado, «el coste en mantenimiento de las aceras es mucho menor», señalaban desde el Ayuntamiento del municipio beasaindarra.

Tomará color ocre

Además, en el actual tramo en obras de la calle Navarro de Larreategi aprovecharán tal circunstancia para sustituir las viejas tuberías de agua de hierro que llevan el agua potable a las viviendas. El cambio evita las posibles fugas de agua habituales en las antiguas cañerías de hierro fundido.

El coste de estos trabajos que afectan al suministro de agua potable, en el que renovarán también la red de aguas grises, corre a cargo del Consorcio de Aguas. Por su parte, el Ayuntamiento de la localidad guipuzcoana asume el coste de la obra que afecta a la recogida de aguas pluviales.

Por otro lado, el material asfáltico utilizado muestra de entrada su color natural, el negro, «pero todas las aceras renovadas, en cuanto la meteorología se asiente y lo permita, serán pintadas en tonos ocres», aseguraron miembros de la corporación municipal.

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