'Permar', medio siglo entre juguetes

Entre juguetes. Mercedes González, en Permar. / JUANTXO UNANUA
Entre juguetes. Mercedes González, en Permar. / JUANTXO UNANUA

De tres comercios jugueteros que tuvo Beasain, es el único que está en activo desde 1968. Mercedes González, su propietaria, ha vivido tras el mostrador los grandes cambios en el sector

JUANTXO UNANUA BEASAIN.

Su amplio escaparate ha sido para muchas generaciones de beasaindarras, y todavía lo es para las nuevas, objeto de deseosas miradas. Muestra sueños algún día alcanzables, de ilusiones infantiles o también de promesas incumplidas. Ha sido y es uno de los lugares venerados de la villa por generaciones de beasaindarras que soñaban cada noche de Olentzero y de Reyes con lo que había en sus escaparates, y se pegaban literalmente a sus cristales para ver las muñecas, cochecitos, trenes eléctricos, peonzas, pelotas, fuertes con indios y vaqueros, circuitos de Scalextric, juegos educativos, pizarras o triciclos.

Ha pasado medio siglo desde que abriera sus puertas en la calle San Inazio. Transcurridos los mencionados 50 años el comercio mantiene sus puertas abiertas y sigue generando deseos y esperanzas entre los más peques de la villa. Nos referimos a la Juguetería Permar, que este mes cumple 50 años.

Antonio Piñeiro, junto a un compañero, abrió el negocio aunque en suus inicios dedicado al mueble de cocina para enseguida introducirse en el mundo de la juguetería. Abrió sus puertas en febrero de 1968, «el día exacto no sabemos cuál fue, estamos mirando a ver si damos con la fecha exacta», señalaba Mercedes González, viuda de Piñeiro y dueña del negocio, que ayer tarde, como en estos 50 años, se encontraba al frente del mostrador de la juguetería.

En aquellos años Beasain ya contaba con otras dos jugueterías, la de Antolín de León y la del Bazar Anselmo Garmendia.

Mercedes enseguida manifiesta que las ventas en este sector «nada tienen que ver con las que se daban hace unas décadas». Antaño, el fuerte era la temporada navideña. «Aquellas eran campañas y no lo de ahora, pero también los regalos de cumpleaños de antaño... Eran años de fuerte natalidad y muchos chavales...», dice con cierta nostalgia.

Modas y venta 'on line'

En Permar no hay hueco libre, ni en el suelo, ni en las estanterías; todo está tomado por los juguetes. Está a la última en el mundillo de la juguetería aunque, como dice Mercedes, «ya puedes tener medio millar de referencias de juguetes que vendrá alguien a pedirte otra diferente». Los gustos y modas «son muy cambiantes», aunque para Mercedes hay uno que ha sido y es el rey de los juguetes, «el balón, regalo que ha sacado de muchos apuros, y para las chicas, la muñeca y el coche de capota».

Ahora las modas son más pasajeras. «Hay juguetes que se ponen de moda y al mes pasan al olvido. Es lo que recientemente ha pasado con las peonzas (cibas) en los chicos y el diábolo en las chicas», señala.

La dueña de Permar reconoce que el causante de esta crisis en su sector «son las ventas 'on line'. No podemos luchar contra las ofertas que se encuentran por internet». La gente se «ha acostumbrado a comprar juguetes en la red, sobre todo durante la época navideña».

Por otro lado, la edad de juego de un niño «cada vez es más corta, los padres prefieren comprar en grandes superficies o a través de internet y además la natalidad ha bajado», lamentaba.

Mercedes González no piensa en la jubilación, pero por otro lado ve que no tiene nadie de los de casa que vaya a coger el testigo que deje ella en Permar.

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