De la libreta de 'fiado' al dinero de 'plástico'

Florentino Aranburu abrió su zapatería unos meses más tarde de que se creará CAF, ambos en 1917, en un Beasain que rozaba los 3.500 habitantes. La llegada de la guerra le 'obligó' a adaptarse a la confección de calzado (botas) para los militares.

En la posguerra y décadas posteriores, uno de los elementos que ocupaba su hueco en el cajón del mostrador era la 'libreta de venta de fiado' a familias grandes con dificultades, así como tiempos de huelgas en los que se apuntaba en la libreta y se pagaba a plazos, hasta la llegada y asentamiento del 'dinero de plástico'. Las tarjetas de crédito hicieron desaparecer el afamado cuaderno.

Teresita destaca que la «llegada de las grandes superficies por un lado con su eslogan ligando 'consumo y ocio' y por otro internet ha cambiado totalmente la forma de venta».

El anecdotario en estos 100 años es amplísimo. El caso del azpeitiarra que encargó a Florentino unos zapatos del número 48. En el taller la orma mayor llegaba hasta el 45 pero Florentino lograba suplementarla hasta el mencionado número.

Una vez entregado el encargo al azpeitiarra, éste los ató a la bici y paró en el cercano bar Agirre a tomar un 'txikito', al salir del bar y coger la bici el par de gigantescos zapatos que le había confeccionado Florentino, habían desaparecido.

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