Javier Txurruka: «Es necesario que todos arrimemos el hombro para ir hacia una sociedad más justa e igualitaria»

El Párroco. Javier Txurruka, en la bendición de Ramos./JUANTXO
El Párroco. Javier Txurruka, en la bendición de Ramos. / JUANTXO
Javier Txurruka, párroco de Nuestra Señora de la Asunción

El Jueves Santo «es la jornada del compromiso humanizador para todas las personas, aplicable en la sociedad de este siglo»

JUANTXO UNANUABEASAIN.

En plena Semana Santa, a través de esta entrevista, el párroco de Nuestra Señora de la Asunción, Javier Txurruka, desgrana el significado de cada uno de estos días festivos. Habla del Papa Francisco quien, según comenta Javier Txurruka, «aborda con naturalidad y con otra visión los hasta ahora considerados para la Iglesia temas espinosos». No olvida el estado de salud de la Iglesia guipuzcoana para la que pide que se contagie del espíritu renovador del Papa Francisco.

-¿Qué es la Semana Santa?

-Sociológicamente estos días de Semana Santa son unos días vacaciones anticipadas del verano posiblemente merecidas. Hoy, en nuestra sociedad lo religioso ha perdido mucha fuerza. La Semana Santa, para el que ha hecho la opción de seguir a Jesús en su vida, quiere ser la celebración no sólo del recuerdo de su vida, muerte y resurrección. Miramos las actitudes y palabras de Jesús, sus gestos y comportamientos, descubrimos en Jesús el rostro de Dios, se hace para muchos hombres y mujeres modelo de vida a seguir.

-¿Qué significado tiene cada jornada de este ciclo? ¿Cuál de ellos cobra mayor importancia?

-El Jueves Santo Jesús nos presenta su vida como un compromiso humanizador para todas las personas. Es el día del amor fraterno y la solidaridad. Hacemos nuestra la propuesta de Jesús, la vida es entrega, es solidaridad, es recuperar la dignidad injustamente tratada. Queremos tratar de vivir como Jesús nos enseñó y que merece la pena. El Viernes Santo celebramos la muerte de Jesús, como consecuencia de su actuar en la vida. Los poderes políticos y religiosos le asesinan, no es querido por ellos. En el símbolo de la cruz están todas nuestras injusticias del mundo. Este día se nos invita a solidarizarnos con todas las víctimas injustas de nuestro mundo, a luchar contra el mal y contra las injusticias.

-¿Y el Sábado Santo?

-El Sábado Santo celebramos la Vigilia Pascual. La muerte de Jesús tuvo un final feliz, le fue dada la Vida junto a Dios. Desde una mentalidad que dice que creo solo lo que veo, parece que esto es un cuento. Desde la fe hacemos muy humildemente esta afirmación. Para muchos hombres y mujeres, a lo largo de la historia, Dios vive en su vida y lo experimentan vivo, es luz y fuerza para sus vidas. Es el día de esperanza para la humanidad nuestro final está en Dios.

-La Semana Santa poco o nada tiene que ver con las de antaño. Además muy cerca de aquí, en Legazpi, han recuperado una de las procesiones.

-Las formas y costumbres cambian, porque las personas somos seres en cambio, y las formas de celebrar la fe también. Por eso nuestra forma de vivir la Semana Santa ha cambiado, no miramos al pasado queriendo recuperar lo que tuvo sentido en otra época. Toda celebración y vivencia de fe nos ha de llevar a situarnos en el corazón del evangelio y reorientar nuestra vida hacia el.

-¿Qué mensaje lanzaría a los beasaindarras, tanto creyentes como no creyentes?

-Al margen de las diversas opciones que cada uno hemos hecho ante la vida, que todos juntos arrimemos el hombro para ir hacia una sociedad más justa e igualitaria. El creyente recordará algo fundamental de su vida, 'pasó haciendo el bien' el mensaje es bueno para todos. Eso se tiene que ir concretando por hacer posible que haya un trabajo digno y decente para todos y sobre todos para los jóvenes, que hombres y mujeres trabajemos por la igualdad, que las personas mayores tengan unas jubilaciones dignas, que todos nos impliquemos por hacer algo para el bien de los demás.

-La llegada del Papa Francisco se dice que ha sido un soplo de aire fresco para el Iglesia. ¿En realidad se nota el cambio?

-Los cinco años de pontificado del Papa Francisco son pocos para ver cambios dentro de la Iglesia. En un momento de crisis importante en la Iglesia católica Francisco ha sido acogido con gran simpatía por un gran número de personas tanto creyentes como no creyentes. Es una persona con ganas de trabajar por una Iglesia más cercana, más abierta y más progresista que camina al lado de los pobres haciendo grandes gestos interpoladores. No se muerde la lengua al denunciar las injusticias del mundo.

-Habla con naturalidad de temas del día a día, de la sociedad del siglo XXI...

-El Papa Francisco es un hombre que antes de juzgar, escucha, recapacita y trata de entender, pide su opinión sobre temas concretos y espinosos para la jerarquía como los gays, el divorcio, parejas, etcétera. Demuestra preocupación por estos colectivos. Piensa en una Iglesia renovada, nos advierte que la Iglesia crece con el testimonio comunitario. Quiere recuperar para la Iglesia las pautas del Vaticano II, una Iglesia al servicio de la sociedad y no tan preocupada y tan obsesionada con la doctrina moral, que revise costumbres y normas que hoy carecen de fuerza evangelizadora. Hace una defensa del ecologismo en línea con el pensamiento bíblico poniendo al ser humano como custodio de la naturaleza.

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