La indemnización con la ayuda de los Mugica Herzog

Javier Torres, era jurado de empresa y allá por 1962, por defender la causa obrera, le pusieron una multa de 5.000 pesetas bajo amenaza de ir a la cárcel. La solidaridad surgió entre los operarios, «se cubrió a escote entre todos los operarios». Veía la situación de la empresa y en 1965 pidió la cuenta y fue a CAF.

Javier y Rakel recuerdan que allí «no pasó más porque Dios no quiso», refiriéndose a los accidentes de trabajo especialmente en la Fundición. Hubo uno al que «salpicó el 'caldo' del cubilete y se quedó únicamente con el cinturón». Pero, por otro lado destacan que era «una fábrica muy completa, tenía de todo pero se quedó obsoleta». Tenía hasta «una puerta secreta» decía Javier no con poca sorna.

Rakel tercia para remarcar que trabajaban «cerca de una veintena de mujeres y encima a contrata, es decir cuantas más piezas más te pagaban...». De la época en activo de Bernedo, recordaban a Urkola como «una muy buena persona».

No olvidan los torneos de pelota o el de fútbol, los de la Forja contra los de la Fundición con una apuesta de 500 pesetas entre medio.

El cierre pilló a Josetxo «con tres hijas pequeñas y mi mujer, embarazada de la cuarta, te quedabas sin la Seguridad Social». Al final conseguimos que se nos pagara la indemnización el 8 de febrero de 1969, a través de dos abogados donostiarras, los Mujika Herzog, Fernando y Enrique, «fue pagada por el Gobierno de entonces».

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