San Gregorio vibró en su romería anual

Los txalapartaris. Los hermanos Eskisabel llamando a la fiesta. / M. A.

La misa en la ermita, la llamada a la fiesta con la txalaparta y la romería amenizada por Laja y Larrañaga ambientaron la recuperada fiesta

JUANTXO UNANUA BEASAIN.

Hasta la metereología se sumó a la fiesta, no falló en la cita con la misa y romería en la Ermita de San Gregorio y sus alrededores del barrio beasaindarra de Astigarreta.

Era una fiesta que antaño se celebraba cada segundo domingo de Pentecostés y tras su rescate del olvido, del baúl de los recuerdos, el año pasado, se fijaba la fecha del tercer domingo de julio.

El pasado domingo, la pequeña campana que sostiene la espadaña de la ermita de san Gregorio de Astigarreta volvió a tañer en repique festivo.

La llamada de la txalaparta invitando a la fiesta reunió a mucha gente del propio Astigarreta, de Garín Beasain y alrededores

La rehabilitada ermita de San Gregorio se quedó pequeña. A las 12.00 del mediodía se celebró la misa. Acabado el oficio religioso, el ambiente se adueño de las campas que rodean a la ermita.

La animación musical corrió por cuenta de los trikitilaris Laja y Larrañaga al tiempo que la llamada de los estómagos se acallaba con una exquisita 'saldea' (caldo) y riquísimos pinchos de chorizo. Y haciendo honor al popular refrán «.. de la panza sale la danza...», poco costó ponerse a bailar a los sones de la trikitixa hasta el atardecer.

El cuadro de Pilar Mujika

El hoy remozado templo, en el transcurso de los años ha acogido diferentes obras de reparación, por ejemplo en 1951. Más adelante, en 1993, en el mes de julio, un grupo de voluntarios beasaindarras con la ayuda del Ayuntamiento rehabilitaron la ermita. Desde entonces ha estado abandonada y fue el año pasado cuando se reparó el tejado y en el interior se repintó y adecentó la zona del presbiterio y el altar. Además se colocó el cuadro con la imagen de San Gregorio, que ha sido pintado por Pilar Mujika.

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