Cubriendo la ruta milenaria en bici y tirando del carro

Hacia el albergue. Tras reponer fuerzas en el Batzoki tomaron el camino del albergue./JUANTXO UNANUA
Hacia el albergue. Tras reponer fuerzas en el Batzoki tomaron el camino del albergue. / JUANTXO UNANUA

Los franceses Christine y Robert Zitoun, de Annecy (Saboya), intentarán llegar a Santiago con un curioso medio de transporte. Lo han intentado ya varias veces pero inoportunas averías les han obligado a desistir

JUANTXO UNANUABEASAIN.

La mayoría de los peregrinos pasan a pie por kale Nagusia, por donde discurre parte de la ruta Jacobea en Beasain. Otros cubren el recorrido en bicicleta y hace pocos años un grupo de franceses lo hizo acompañado de su burro bautizado con el nombre de César.

La pareja que llegaba ayer a Beasain, que tiene como objetivo cubrir el Camino de Santiago, tiene más mérito si cabe. Christine y Robert Zitoun, pareja de enamorados del Camino de Santiago, vienen cubriendo el recorrido, obligados por las circunstancias, con un curioso vehículo: él va subido a la bicicleta que tira del carro en el que viaja su esposa Christine. «Un aneurisma dejó huella en su salud», dice él, realidad que le obliga a viajar de esta manera, «aunque hay tramos que cubre andando», señala Robert en un más que entendible castellano.

Varios intentos

No es la primera vez que se adentran en el Camino. En 2014 cubrieron el tramo París-Sartre, pero «una avería en la bici» les obligó a aparcar la idea. En 2016 recorrieron el tramo desde Sartre a Andoain, y otro problema en el vehículo de transporte les obligaba a dejar en la cuneta el objetivo.

Vuelta a empezar. Hace unos días cubrieron el tramo Hendaia-Andoain en una etapa y en la de ayer Andoain-Beasain y el objetivo, un año más, es llegar a Santiago de Compostela.

Robert recordaba como hace 30 años, cuando oyeron hablar por vez primera del Camino de Santiago pensaban que «era parte de la historia, pero el camino existe» se dijeron esta pareja de franceses. Robert ya la ha realizado en más de una ocasión. «Una vez fui desde París a Santiago ida y vuelta, 7.000 kilómetros. Pero lo hizo cuando era más joven; era más fácil con menos años».

Ayer al llegar a Beasain, antes de ir al albergue repusieron fuerzas en el restaurante Batzoki «le diner était delicéuxe» (la comida ha sido deliciosa)», señalaban.

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