La 'catedral 'de la sidra por unas horas

En la cata. La sociedad Murumendi acogió a 70 catadores.

La firma Gaztañaga fue la ganadora seguida de Zapiain y Zelaia La sociedad pelotazale Murumendi acogió la XLIV edición de su concurso sidrero, con 70 participantes

JUANTXO UNANUA BEASAIN.

Como manda la tradición, el protocolo y la normativa, el día 3, por ser primer martes de octubre, la sociedad pelotazale Murumendi, una de las de mayor solera de la villa, daba acogida a su peculiar certamen sidrero que reúne a a la 'créme de la créme' de este mundo ligado al tan sabroso y exquisito 'zumo de manzana'.

La celebración en la jornada queda atestiguada mediante una foto que cuelga de una de las paredes del local social de la calle San Inazio. Corresponde a la primera edición del concurso sidrero, «cuya filosofía fue importada de Donostia», recordaban quienes atesoran el historial de este certamen. Fue un 1 de octubre de 1974, con foto de los ganadores incluida: José Javier Elósegui, Lucas Gorrotxategi y Felix Guembe.

Primera edición
Fue un 1 de octubre de 1974, primer martes de octubre. Los ganadores en aquella ocasión fueron José Javier Elósegui, Lucas Gorrotxategi y Felix Guembe.
XLIV edición. Celebrada el día 3, sus ganadores fueron
1º Josi Irastorza con sidra de Gaztañaga y primer premio social; 2º José Luis Bastida con sidra de Zapiain y segundo premio social; 3º Ibon Domínguez con sidra de Zelaia; y tercero social José Javier Mendia, con sidra de Gaztañaga.

El pasado martes el concurso de la pelotazale de sidra embotellada contaba con 70 participantes -de año en año con mayor presencia femenina- y con 420 botellas de sidra de firmas como Zelaia, Gaztañaga, Olagi, Sarasola, Urdaira y Zapiain, entre otras, introducidas en una gigantesca 'aska' a temperatura controlada en torno a los 10 grados centígrados; sin marca ni rastro alguno que delatara su origen, eso sí numeradas por la organización para poder llevar el correspondiente control de las puntuaciones que se iban otorgando en las hojas de cata de cada participante, que debían puntuar de 5 a 10, ya que se supone que las botellas presentadas al certamen tiene una mínima calidad que les hace cubrir la franja que va del 0 a 5.

La cata se llevó a cabo en medio de un extraordinario ambiente, en una cena cuyo menú arrancaba con el pintxo de chorizo a la sidra para continuar con un exquisito bacalao y redondo en salsa. Entre plato y plato el concurso fue avanzando puntuándose siempre en base al color, sabor, olor...

A la mesa de cata de la final integrada por seis miembros elegidos entre los participantes -nunca puede estar un sidrero profesional-, llegaron las tres sidras o firmas que obtuvieron mayor puntuación. Todo resquicio de la sidra probada queda eliminado al 'degustar 'unos trozos de huevo duro. En esta cata final la mayor puntuación la obtuvo la sidra de Gaztañaga, presentada por Josi Irastorza, quien además se llevó el premio social; la segunda fue la sidra de Zapiain, portada por José Luis Bastida, que también se llevó el segundo premio social; la tercera fue la sidra de Zelaia, llevada por Ibon Domínguez, mientras que la tercera social fue sidra de Gaztañaga presentada por el socio José Javier Mendia.

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