El albergue anota un agosto al alza

En los extremos las dos parejas de peregrinos granadinos, y las canadienses y el hospitalero./FOTOS JUANTXO
En los extremos las dos parejas de peregrinos granadinos, y las canadienses y el hospitalero. / FOTOS JUANTXO

Hasta el día 24, respecto al mismo periodo de 2016, anota un 15% más de pernoctaciones de peregrinos que realizan el Camino de Santiago

JUANTXO UNANUABEASAIN.

A lo largo del año recibe muchas loas, por partida doble y por parte de quienes pasan la noche allí. Las alabanzas van, por un lado, por la calidad de sus instalaciones. Por otro, por el excelente trato que reciben de los hospitaleros que están al frente. Se trata del albergue del Camino de Santiago que en 2011 se habilitó en la antigua casa del molinero de Igartza, al pie de la ruta milenaria del Camino de Santiago que va hacia Olaberria, San Adrian y sigue por la Llanada Llavesa.

Este agosto, como todos los meses de estío, el albergue respira gran actividad. Hasta el día 24, con respecto al mismo periodo de 2016, anota un notable incremento de pernoctaciones de peregrinos, concretamente un 15% reflejado en 35 personas más que han pasado la noche en el mismo.

En más de una ocasión, en esta página hemos recurrido al tópico «parece una torre de babel» debido a los peregrinos que, procedentes de diferentes países, coinciden la misma noche. El pasado jueves llegaban dos peregrinas canadienses: Monika Oepkez y Susan Murphy. Ambas viejas conocidas y amigas de la ruta milenaria. Monika se ha asomado al camino en cuatro ocasiones. «La primera vez cubrí el tramo de Astorga a Santiago; la segunda de Saint Jean Pied de Port a Burgos. Y hubo una tercera de Gijón-Ponferrada-Santiago. Además, en un pueblecito de la provincia burgalesa estuve de hospitalera», señalaba.

Motivos muy particulares

Los motivos que llevan a cada peregrino a cubrir los más del millar de kilómetros en muchos casos, a través de las variada rutas son muy particulares. Para Monika va íntimamente ligado «a la espiritualidad y a la cultura y además me gusta mucho caminar».

Al tiempo que el hospitalero Antonio Jarit ofrecía a las dos canadienses las necesarias explicaciones llegaban cuatro 'txirrindularis', era un cuarteto de amigos, dos chicas, Eli Ruiz y María Contreras, y dos chicos Manuel Alonso y Benjamín Morales, los cuatro de Granada, que están cubriendo la autopista milenaria subidos a la bici. Ellos ligaban el Camino «al campo, la naturaleza y la aventura, al margen de la parte cultural». Son habituales de la bici. De hecho el año pasado cubrieron parte de los caminos del Norte y del Francés, «ahora esperamos llegar a Santiago», decían.

El cuarteto de andaluces se quedaron «agradablemente» sorprendidos del enclave en el que se encuentra el albergue al que un par de conchas de piedra y el correspondiente letrero delatan.

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