Diario Vasco

El Jazpana-2016 realiza un balance «muy positivo»

La carpa. Atestada de gente en uno de los exitosos conciertos.
La carpa. Atestada de gente en uno de los exitosos conciertos. / GARBI IRIZAR
  • Se han «cumplido» las expectativas, algunas de las propuestas han sido de «muy alta calidad y han dejado al público boquiabierto»

El Jazpana 2016 bajaba la persiana este fin de semana de puente. Ha sido una octava edición que ha revalidado éxitos anteriores y que, a la vez, ha aportado novedades a su programación.

Diego Gómez, en nombre de la organización del Festival realizaba un balance «muy positivo» en lo que a la asistencia de público respecta. Ha sido uno de los años con «mayor afluencia de público y estamos muy satisfechos en ese aspecto, porque el flujo de personal ha sido muy notorio desde primeras horas». Remarcaba que «han cumplido» las expectativas. Una realidad que se ha dado en similares parámetros en las propuestas musicales.

Se han dado actuaciones de «muy alta calidad», que a pesar de no ser tan conocidas han dejado al público «boquiabierto», situación reflejada en las actuciones de Izaki Gardenak, y especialmente Morgan. La sorpresa de la actuación de Belako tuvo un efecto llamada «potente y en su concierto la carpa estaba hasta los topes».

Como en la organización de todo evento sucede, se dan situaciones no deseadas de ahí que aprovechan para «pedir disculpas».

Las nuevas actividades

La programación de esta octava edición acogía actividades de nuevo cuño, están «muy contentos» de la respuesta obtenida. En el concierto matutino de Vanessa Zamora la plaza Bideluze se contagió de un «ambiente fantástico», la acogida fue «muy buena».

En el taller infantil de la tarde la respuesta fue «muy buena». Los organizadores del Jazpana llevaban tiempo pensando incluir alguna actividad para los peques, «este año por fin lo hemos podido materializar».

La kalejira-concierto estuvo «muy divertida y los peques disfrutaron mucho».

La colaboración con Fashión Ole también fue «muy bien», y ha permitido abrir un nuevo abánico de colaboradores en forma de pequeñas tiendas. A pesar de no haber contado con el tiempo suficiente para fomentar la participación en líneas generales «el concurso fue bien y la gente se animó más de lo que cabía esperar en un principio».

Bajada la persiana de la octava edición, la mirada ya planea sobre la siguiente cita, la novena. Los organizadores segurán por la «misma línea, no podemos crecer más porque con el equipo humano de trabajo (ocho personas) que tenemos no podríamos abarcarlo».

Tras ese obligado trabajo de autocrítica, lo que no ha salido del todo bien un año o las pequeñas mejoras que detectan, «intentamos aplicarlas en la siguiente edición». Este año la mejora en la iluminación de la carpa de la cena era evidente.

El festival ha adquirido «un tamaño importante». Subrayan que «no habrá muchos más como éste que sean gratuitos». El permanente objetivo pasa por «consolidarlo y mejorar de año en año, abriendo las actividades al pueblo».

«Para nosotros es importante que la gente no piense que únicamente nos dedicamos a organizar conciertos en la carpa ese fin de semana del festival, queremos hacer partícipes a la mayor cantidad de gente del pueblo que sea posible», concluyen.

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