Diario Vasco

Maridaje de vino y constelaciones

En la cata. Los asistentes con unas copas luminosas para la cata pero antes escucharon las detallas explicaciones de Juan Jesús Valdelana.
En la cata. Los asistentes con unas copas luminosas para la cata pero antes escucharon las detallas explicaciones de Juan Jesús Valdelana.
  • En la degustación, muy novedosa, además de diferente, colaboraron Batzoki Taberna y Otordu

  • La explanada de la Basílica acogió una cata nocturna impulsada por Bodegas Valdelana de Elciego

La melodía del 'Maitia nun zira', interpretada al violín por el joven beasaindarra Martin Kortaberria, marcó el inicio del acto. Tuvo su momento cumbre cuando, con su manto, las sombras de la noche cubrieron el valle del Loinaz, más concretamente, el txoko existente entre la Basílica de San Martín y su antigua hospedería.

A iniciativa de Bodegas Valdelana (Elciego), con la colaboración directa de Iñigo Sánchez e Itxaso Saratxaga, que regentan Batzoki Taberna y la firma comercial Otordu Delicatessen, el mencionado txoko beasaindarra acogía una cata diferente. Se salía de los cánones de una degustación al uso, y además estuvo contagiada por la intimidad que ofrece llevarlo a cabo en plena noche. A la postre provocó un perfecto y especial maridaje entre el vino de Valdelana, el cava y las estrellas y constelaciones.

A pesar de que las nubes, con su presencia, quisieron jugar una mala pasada cubriendo el firmamento, había estrellas que lanzaban su particular guiño a los asistentes a la cata.

Cautivó a los asistentes

Juan Jesús, que hace la decimoquinta generación de los Valdelana, presente en Elciego y en el mundo de los viñedos y el vino desde el siglo XVI, consiguió cautivar a los asistentes en la cata. Sus intervenciones rezumaban pasión por el mundo vinícola, acompañadas de ese sentimiento que mana cuando la realidad de los viñedos y del vino se vive como lo hacen los Valdelana. Dibujó el paisaje cultural del vino y el viñedo. Aprovechando los recursos que ofrecen las nuevas tecnologías y a través de una gran pantalla, los asistentes viajaron al universo de las estrellas.

Una aplicación GPS permitía buscar los astros a tiempo real, localizaba una estrella en concreto y proyectaba sobre la pantalla. Además de tener la imagen pillada por el GPS iba narrando una historia con cada vino que se probaba. Ya en la época grecorromana se guiaban por la posición de los astros para realizar las labores en el campo y aquellas que estaban íntimamente ligadas a la viticultura. Los vinos de Valdelana fueron degustados, en copas sutilmente iluminadas por un led, con los sentidos, mesura, procedimiento y parsimonia, que siempre requiere una cata de vino.

El previo con máscara

El acto de degustación de los caldos de Valdelana tuvo un previo en el marco del pórtico de la Basílica de San Martín de Loinaz. Allí, los asistentes ocultaron sus rostros con unas máscaras venecianas, una forma de romper el hielo y potenciar complicidades. Fue la primera fase en la que las papilas gustativas se pusieron en marcha para catar las excelencias culinarias elaboradas por el propio chef de Batzoki Taberna, Iñigo Sánchez. El apartado gastronómico estuvo entremezclado con las preciosas melodías que surgían del roce provocado por el arco al bailar sobre las cuerdas del violín, que manejaba con gran soltura el virtuoso y joven Kortaberria.

Fue una cata acompañada de un viaje astrológico, en este caso guiado por Juan Jesús Valdelana propietario de la mencionada firma bodeguera, quien impartió una clase magistral en torno a la cultura del vino en su máxima expresión, ligando astronomía, ciencia, religión e historia con los viñedos.

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