Diario Vasco

«El ruido también es un tipo de contaminación»

Los alumnos recibieron consejos sobre educación vial.
Los alumnos recibieron consejos sobre educación vial.
  • En la Semana de la Movilidad Sostenible, los alumnos realizaron un estudio acústico de las calles para aprender a medir el ruido producido por el tráfico

Los decibelios no engañan. Dado el estilo de vida que mantiene la sociedad actual y el uso excesivo del coche como medio de transporte principal, la Semana Europa de la Movilidad de este año ha estado orientada especialmente a la sensibilización de la contaminación acústica y del aire, factores que todavía están pendientes trabajar y combatir, y que según los expertos pueden derivar en problemas de salud importantes y cada vez más frecuentes.

Durante la mañana de ayer la plaza del Triángulo se llenó de escolares de sexto de Primaria de los centros de Tolosa dispuestos a ampliar sus conocimientos sobre la educación vial y la contaminación acústica, y los habituales talleres educativos han contado con un punto nuevo en el que ha sido posible medir el nivel de esta última.

Para ello, los alumnos contaron con la ayuda de los municipales y de Joxe Juan Igarategi, responsable de tráfico de la policía municipal, quienes enseñaron a los jóvenes a utilizar los sonómetros para realizar mediciones en zonas de mucha afluencia de tráfico, como la plaza del Triángulo, y zonas donde no hay tráfico pero llega el ruido del mismo desde estos puntos, como es el caso de la plaza Euskal Herria.

Detrás, figuraba el mapa de ruido del municipio realizado el año 2015, una representación cartográfica de los niveles de presión sonora existentes en distintos puntos de la localidad, donde los colores hablan por sí solos e indican que las zonas de tráfico son las más peligrosas acústicamente. Este año, el ayuntamiento renovará dicho mapa con los datos actualizados y se podrá realizar la comparativa de estos últimos diez años. «Escuchamos muchos ruidos, pero no somos conscientes de ellos y los interiorizamos. A través del silencio, intentamos analizar todos los ruidos que nos rodean, así como las sensaciones que nos producen, y gracias a los niveles que muestra el sonómetro se dan cuenta de si se trata de mucho ruido o no. Los límites no tienen nada que ver en los exteriores e interiores, pero en zonas de mucho tráfico, el límite estaría alrededor de los ochenta, noventa decibelios según la situación», señala Igarategi.

Otro de los talleres, más relacionado con la educación vial, planteaba diversas situaciones correctas y a corregir diferenciadas en color verde y rojo, donde los jóvenes iban analizándolas y corrigiéndolas con sus propuestas.

En otra zona de la plaza, Isaak Hilario, miembro de la asociación Zumardia, creada este año y que ha incluido un curso sobre ciclismo orientado a los jóvenes, explicaba a los asistentes, de la mano de diversas partes de una bicicleta, cómo reparar y acondicionar sus bicicletas o los pasos a seguir en caso del pinchazo de una rueda, conocimientos que sirvieron de gran ayuda a muchos, y que no es común adquirirlos en las aulas.