Polimatía, la combinación de saberes hacia el éxito

El concepto de polimatía no está tan asentado en España como en otros países del entorno./RC
El concepto de polimatía no está tan asentado en España como en otros países del entorno. / RC

Un estudio de Deusto Business School y 3M concluye que dominar varias disciplinas es clave para innovar. Steve Jobs y Elon Musk son los ejemplos más famosos

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

En la nueva era digital no basta con especializarse en una materia, hay que alcanzar la excelencia en dos o más áreas de conocimiento de campos tan diversos como las artes, las ciencias, los negocios, el deporte, la tecnología y las humanidades. Esta podría ser una buena definición de lo que es la polimatía, una capacidad cada vez más valorada por las empresas y que queda refrendada en un estudio de Deusto Business School y la compañía de la innovación 3M.

En un escenario acelerado, en el que cada diez años se duplica la producción científica, la polimatía cobra un nuevo sentido. El cambio tecnológico y la competencia global generan más incentivos que nunca para innovar y la economía digital constituye un campo abonado para que el polímata desarrolle todo su talento, ya que una mente habituada a cuestionar constantemente la realidad, con facilidad para el aprendizaje y capacidad para encontrar soluciones imaginativas, resulta especialmente apta en los nuevos escenarios.

Ya existen polímatas muy conocidos en Silicon Valley como Steve Jobs y Elon Musk. Son personas con un buen olfato para los negocios basado en la tecnología, la ciencia y el diseño que revolucionan una industria tras otra como en su día hicieron Leonardo Da Vinci y Thomas Edison. Así, los trabajadores más valiosos del futuro no serán los mejores ingenieros o programadores, sino los polímatas: personas con grandes conocimientos técnicos, pero también capaces de comprender las necesidades de la empresa y sus clientes.

Estrella Cabrero, directora de I+D de 3M Iberia.
Estrella Cabrero, directora de I+D de 3M Iberia. / RC

¿Dónde trabajan estos polímatas? Uno de los responsables del estudio en Deusto Business School, Iván Soto, explica a este periódico que las empresas que nacen y mantienen un ADN de la innovación "son capaces de atraer y retener perfiles polímatas". Algunos ejemplos, según el experto, son multinacionales como 3M, Siemens, Dreamworks, Adobe y las españolas Orbea e Ibermática, que son capaces de promover la interconexión entre distintos perfiles polímatas trabajando "la estrategia, los estilos de liderazgo, los procesos, la cultura y los entornos del trabajo".

Pero el concepto no está tan asentado en España como debería. El profesor de innovación de Deusto Business School y coautor del informe Francisco González Bree asegura que, aunque el concepto de "polimatía" lleva en el diccionario de la RAE desde 1927, apenas se había utilizado hasta ahora, "a diferencia de la lengua inglesa donde es mucho más corriente". Este hecho es "sintomático" de la situación en la que se encuentra nuestro país. "De igual forma que llegamos con retraso al paradigma STEM (Science, Technology, Engineering & Mathematics), que tan exitoso ha sido en la revolución digital, también vamos por detrás en la puesta en valor de las humanidades como vía para imbricar los avances técnicos en la vida de las personas".

Talentos todoterreno

Durante los últimos dos siglos, la sociedad occidental se ha sustentado sobre el paradigma de la hiperespecialización, lo que hace que nos parezca una rareza que haya profesionales que destaquen en campos tan dispares como la ciencia y las artes, por ejemplo. Sin embargo, la era digital demanda talentos todoterreno como los que brillaron en el Renacimiento, aunque también los ha habido en épocas más recientes y dentro de nuestras fronteras, como el primer premio Nobel español de literatura, José Echegaray, que fue antes científico que literato; Gregorio Marañón, quien además de médico fue ensayista; y Santiago Ramón y Cajal, que destacó en el campo de la fotografía además de la neurociencia, y también galardonado con el premio Nobel.

La era digital demanda talento todoterreno como los que brillaron en el Renacimiento

Además, las nuevas tecnologías permiten un desarrollo mucho más sencillo de la polimatía. En la actualidad es posible acceder a cualquier tipo de conocimiento no solo con libros y manuales, sino también, por ejemplo, a través de tutoriales en YouTube. En este contexto se rompe la dicotomía de ciencias y letras por la que se trata de categorizar a las personas desde que están en el instituto. La idea principal es que una persona pueda destacar en ambas áreas y además dar importancia a otras como la creación artística y la práctica deportiva.

Exceso de información

"Estamos expuestos cada día a un exceso de información, exceso de comunicación, exceso de interacción… y a un déficit de atención", confiesa Estrella Cabrero, directora de I+D de 3M Iberia. Para frenarlo, la sociedad ha reaccionado con una fuerte tendencia a la especialización y ha organizado un sistema educativo en torno a esa idea. Hoy en día, aunar todo el conocimiento existente no es posible, pero tampoco es ese el objetivo. "El polímata se cuestiona la realidad y combina con una gran facilidad distintas disciplinas para encontrar soluciones creativas", explica Cabrero.

Así, las estructuras mentales más influenciadas permiten "unir los puntos para el siguiente avance, haciendo las preguntas adecuadas, viendo el mundo como un sistema en el que todo está conectado y en el cual cada elemento depende de muchos otros", revela la directora de I+D de 3M recordando las palabras de Steve Jobs.

Resulta "evidente" la pertinencia de poder contar con esos perfiles en las empresas. Para ello, es "necesario" volver al "plano más humano y aunar los conocimientos técnicos con la neurociencia, el diseño o la psicología para seguir innovando". Las emociones serán un área a combinar con la tecnología.

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