Si tienes un móvil Android, tienes un problema... (sin solución por el momento)

Si tienes un móvil Android, tienes un problema... (sin solución por el momento)

A diferencia de iOS, los terminales con Android se enfrentan a un problema tan evidente como difícil de resolver: el de la fragmentación de su sistema operativo

Iñigo Galparsoro
IÑIGO GALPARSORO

Cada vez que actualizamos nuestro móvil a la última versión del sistema operativo, nos aseguramos una serie de mejoras imprescindibles que hacen que nuestros terminales resulten visualmente más atractivos, rindan con mayor fluidez, tengan un mejor sistema de notificaciones, gestionen mejor la batería... y aumenten considerablemente la seguridad (amén de solucionar los diversos bugs que existan en versiones precedentes). De ahí que resulta fundamental disponer de la última versión de nuestro sistema, tanto en Android como iOS (y actualizarla).

Eso sí, mientras que los de Cupertino son capaces de controlar toda la 'cadena de producción' (gestionan tanto la fabricación de los terminales -iPhone e iPad- como el software -iOS-), Android adolece de un descontrol total en la fase final de este desarrollo. ¿La razón? Una vez que Google libera el código de una nueva versión de Android (Lollipop, Marshmallow, Nougat, Oreo, etc.), la adaptación a cada modelo corre a cargo de cada marca. Y aquí llega el gran problema, porque cada fabricante primero debe recibir las actualizaciones de los controladores de los chipsets (si es que Qualcomm, Mediatek, etc... dan soporte), y posteriormente adaptar la nueva versión del sistema operativo a su capa de personalización y a las operadoras de red (Movistar, Vodafone, etc.).

Si a ello le unimos que la mayoría de fabricantes (Samsung, LG, Huawei, Lenovo, Xiaomi, BQ, Sony, HTC, Nokia, Oppo, ZTE, Wiko, etc.) cada año sacan al mercado multitud de modelos diferentes... el desbarajuste es mayúsculo.

¿Se actualizará mi móvil?

La labor de actualización de cada terminal conlleva un buen trabajo detrás, con lo que cada fabricante debe decidir si le merece la pena o no. La realidad es que las actualizaciones suelen ser más habituales (al menos en los dos primeros años, si es que llegan) en los terminales de más alta gama de cada marca, donde los márgenes son mayores. También se ven beneficiados de ello aquellos modelos que se adhieren a Android One o Android Go, programas promovidos por la propia Google que optimizan el rendimiento de terminales teóricamente menos potentes, a la vez que les otorgan una experiencia de Android puro (sin añadidos ni personalizaciones). Caso aparte es el de los Píxel y algunos Nexus, smartphones que son siempre los primeros en recibir las novedades que introduce Google (básicamente porque son marcas propias).

Consciente de esta situación, hace un año Google puso sobre la mesa el Project Treble, un intento por acabar con la fragmentación existente en Android. El problema es que esta arquitectura solo la soportarán aquellos modelos que vengan con Android 8.0 (Oreo) de forma nativa (a no ser que reciban una adaptación concreta por parte del fabricante)... y todo con un nuevo invitado de excepción en el horizonte, Fuchsia OS, el nuevo sistema operativo en el que están trabajando los de Mountain View y del que tan poco se sabe aún.

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