Diario Vasco

«Ama, yo de mayor quiero ser influencer»

«Ama, quiero ser influencer»
  • Convertirse en una estrella de la red exige carisma, esfuerzo y un desembolso económico

  • Los ingresos dependen de las visitas; por cada 1.000 visionados se ingresa un euro

Moda casual para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Renueva tus básicos y luce piernas esta temporada

Hasta 80%

Decora y protege tu sofá con fundas de calidad

Las mejores marcas a los mejores precios

Textura y suavidad en textil de baño

Las mejores marcas a los mejores precios

Nueva colección de botas, botines y australianas

Hasta 80%

Moda para hombre y mujer al mejor precio

Hasta 70%

Desplázate con la mejor tecnología

Hasta 70%

Lleva contigo a tus personajes favoritos

Las mejores marcas a los mejores precios

La marca de moda en exclusiva para ti

Las mejores marcas a los mejores precios

Tus marcas favoritas en deportivas técnicas y casual

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de pulsera para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Calzado y mochilas para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Elige el cabecero que más se adapte a la decoración de tu habitación

Las mejores marcas a los mejores precios

Calzado de tus marcas favoritas

Las mejores marcas a los mejores precios

Moda casual para hombre y mujer

Hasta 80%

¡Todo el menaje que necesitas al mejor precio!

Hasta 70%

Primeras marcas en menaje para el hogar

Hasta 70%

Bolsos de piel de diseño exclusivo.

Hasta 80%

Diseño y calidad en tu descanso

Hasta 70%

Joyería y relojería de tus marcas favoritas

Hasta 70%

Selección de marcas en moda íntima para hombre

Hasta 70%

Decora las ventanas de tu hogar con originales estores

Las mejores marcas a los mejores precios

Miss Sixty, Morellato y V&L

Hasta 80%

Bolsos y complementos de piel

Hasta 80%

Renueva tu comedor con muebles de diseño al mejor precio

Hasta 70%

Hasta hace no mucho, los niños y niñas en Gipuzkoa querían ser astronautas, profesores o jugadores de fútbol. También, por supuesto, músicos, dentistas, médicos y abogados. Pero una tendencia de los últimos tiempos está socavando las vocaciones más tradicionales. «Ama, yo de mayor quiero ser influencer», es una frase que a muchos podrá sonar a lenguaje proveniente de Saturno pero nada más lejos de la realidad. La influencia, nunca mejor dicho, que las nuevas tecnologías tienen en los más jovenes está trastocando las visiones más clásicas.

Y es que la mitad de los niños de 11 años tienen móvil. A los 12 ya son tres de cada cuatro y es raro encontrar a un chaval de 13 sin apéndice tecnológico: ocho de cada diez ya son dueños del codiciado smartphone. Lo corroboran las recientes listas de deseos navideños: bajo el árbol, los chicos esperan ahora portátiles, teléfonos todavía más inteligentes, webcams, GoPros, trípodes, auriculares con micrófono incluido, capturadoras de vídeo y hasta focos. No hay más objetivo en sus demandas que convertirse en el nuevo Rubius, el «líder (augura la revista Time) de la próxima generación».

Este madrileño de 27 años lleva diez dedicándose al mundo de Youtube. Sus bromas y sus trucos al joystick llegan a más de 22 millones de personas. Su canal es el séptimo con más seguidores del mundo, de él es el mérito de haber publicado el tuit más retuiteado de la historia y aunque Forbes no lo incluyó en su top ten de youtubers ricos -la fortuna del primero, PewDiePie, asciende a 15 millones de dólares-, los ingresos que recibe por sus chistes le dan para algo más que para sobrevivir. Se puede vivir de internet (los ingresos dependen de las visitas y son variables, por cada 1.000 visionados suele ingresarse un euro), pero para ello, como sucede con toda disciplina que acaba profesionalizándose, hace falta algo más que chispa. Hace falta esfuerzo.

La youtuber Carolina Iglesias (23 años), del blog Percebesygrelos, advierte a los que creen que esta es una labor sencilla: «Alguien que se dedica al cien por cien a esto destina muchísimas más que ocho horas a tener ideas, grabar, editar, tener reuniones con marcas y trabajar las redes; cuando el alquiler depende de subir vídeos, la cosa cambia». Hace falta tecnología y hacen falta conocimientos, requisitos que en mayor o menor medida implican un desembolso económico.

Desde la agencia creativa y productora audiovisual 2btube, especializada en gestionar este tipo de talentos, explican que, a nivel material, se necesita como mínimo un dispositivo que grabe vídeo -cámaras réflex, las más baratas rondan los 200 euros, o compactas, sobre 100 euros las más asequibles- y un ordenador con software de edición. «Si el canal es de gaming y se quieren mostrar imágenes de un videojuego se necesita una capturadora, además de la videoconsola y los juegos -añaden-. Y hay otros instrumentos que, aunque no son imprescindibles, sí son recomendables, como material de iluminación o micrófonos profesionales».

Aprender de los errores

Iglesias, que empezó hace tres años haciendo sketches con una amiga y que hoy acumula más de 28.000 seguidores en su propio canal, además de copresentar un programa de Los 40 y otro sobre youtubers de Comedy Central, recurre a una GoPro (las más baratas de esta marca no bajan de 300 euros, pero las hay del mismo tipo por 80), un foco para cuidar la luz y una grabadora. Edita con Adobe Premiere, un paquete de software que actualmente tiene un precio de 24 euros, que aprendió, cuenta, «viendo trabajar a otros y trasteando mucho» por su cuenta. «Está bien tener errores -reflexiona-. Aprendes, los cometes una vez y nunca más te vuelve a pasar».Con respecto a los conocimientos, Bastian Manintveld, presidente ejecutivo de 2btube, aclara que «a nivel educativo es importante tener nociones audiovisuales, de grabación y de edición de vídeo principalmente, además de saber desenvolverse con soltura delante de una cámara». «También aprender diseño gráfico, gestión de redes sociales y nociones de posicionamiento digital; y en función de la temática del canal, el consejo de un experto en la materia, documentarse adecuadamente y estar siempre al día en lo que a esa temática se refiere».

¿Y dónde se cultiva uno en tales materias? Su firma se encarga de formar a sus propios youtubers, ya consolidados, dueños de una considerable audiencia. Pero, además, asesoran y respaldan a los principiantes a través de una academia y, desde este verano, «educan» a los más jóvenes, de entre 11 y 18 años, «que no saben por dónde empezar», en una escuela de verano. En su primera edición, celebrada el pasado julio, participaron diez niños. La matrícula más baja ascendía a 650 euros por 15 días.

Solo con talento, capacidad de trabajo y perseverancia podrán llegar a alcanzar las cotas de gente como el Rubius. Famosas como Pilar Rubio, por ejemplo, cobran 500 euros por publicitar productos en Instagram. Cifras interesantes pero nada que ver con las tops de la talla de Kendall Jenner, Cara Delevigne y Gigi Hadid, que ingresarían la friolera de entre 125.000 y 300.000 dólares por cada post en los que promocionen alguna marca. Así que si el día de mañana escuchan de su vástago la frase de «ama, yo de mayor quiero ser influencer» igual no se llevan las manos a la cabeza. ¿O sí?

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate