Diario Vasco

No nos engañemos, en internet no hay servicios gratuitos

No nos engañemos, en internet no hay servicios gratuitos
  • En nuestra actividad digital cada vez pagamos menos en euros y más con nuestros datos personales, con la información y el rastro que dejamos

No nos engañemos, no hay servicios gratuitos, de una forma u otra acabamos pagando. La diferencia estriba en que para la gran cantidad de servicios que utilizamos, compras que realizamos o impuestos que pagamos lo hacemos con la moneda de curso legal. Abrimos nuestras carteras y sacamos euros, acción que cada vez realizamos en muy contadas ocasiones, o utilizamos la tarjeta de plástico que contabilizará en nuestra banca online el gasto realizado. Ahora bien, en nuestra vida online, hay otra forma de pago que se ha impuesto y de la que no somos muy conscientes o, si lo somos, cada vez le damos menos importancia.

Pagamos con nuestros datos personales, con la información y el rastro que dejamos; una información valiosa que las empresas luego utilizan para personalizarnos cada vez más la publicidad que nos muestran, los anuncios que nos sirven en las aplicaciones que más utilizamos, o para venderlos a otras que sabrán mejor que ellas sacarles rendimiento, hacer perfiles o vender la publicidad. Tampoco debemos creer que nuestros datos valen tanto (ojo me estoy refiriendo a los datos en bruto, por supuesto hay información mucho más valiosa como puede ser información de salud, datos genéticos, etc), a grosso modo y según estudios que se pueden encontrar a un golpe de click, a una búsqueda en Google, se calcula que valemos unos 10 euros.

No se sorprendan por si consideran que es una cantidad pequeña y que con eso no pueden ganar dinero, sólo tienen que multiplicar por los millones de usuarios y, voilà, cantidades que se nos escapan a nuestra comprensión. ¿Cómo no van a querer estas empresas darnos servicios gratuitos si valemos unos 10€ para ellas? Y más teniendo en cuenta que cuando una aplicación de mensajería instantánea archiconocida quiso pasar a ser de pago por 1$ se puso el grito en el cielo por ello. ¡Cómo se puede pasar de algo gratuito a ser de pago! Las empresas lo saben, nadie regala nada y si es gratuito quizá es porque el producto seamos nosotros. La gratuidad no existe, la moneda de cambio es otra, son los datos. No queremos pagar por un servicio un euro, pero les damos unos diez de información personal. ¡Qué gran jugada!

Que no se me malinterprete, nos dan unos servicios estupendos, inmejorables, nos facilitan la vida, ahora se nos haría difícil poder vivir sin ellos, sin los mensajes, los grupos, la difusión de nuestra vida, las fotos de nuestras vacaciones o la información valiosa que nos llega tras ellos.., sólo debemos pensar si estamos de acuerdo con la moneda de cambio establecida. Si consideras que el precio de un servicio o producto es abusivo no lo compras; en este sentido si consideras que la información que estás dando a cambio de su utilización empieza a ser abusiva, puedes darte de baja del servicio, tampoco pasa nada, seguro que hay otras aplicaciones que cogerán el testigo y nos ofrecerán el mismo servicio con un pago más adecuado a nuestras circunstancias. El propio mercado nos dará y nos da las opciones.

Por mi parte, debo reconocer que no estoy tan cómodo con este intercambio servicio/datos, preferíria que las empresas nos diesen la posibilidad de pagar con moneda de curso legal si no queremos dar nuestra información a cambio, o permitirnos la gratuidad a cambio de los datos. Por supuesto no encuentro de recibo aquellos servicios que hacen las dos cosas y además de pagar le damos nuestra información, una doble ganancia para ellos. Sólo quiero mostrar que soy consciente en el pago que realizamos, y que todos lo seamos y lo valoremos.

Y ¿qué tiene, que decir de todo esto nuestros legisladores? En el fondo regular y vigilar este intercambio, este trueque, que cuando pagamos con nuestros datos se vele por la seguriad de los mismos, por la defensa de nuestros derechos fundamentales. El reglamento europeo de protección de datos es un buen paso en este sentido, pero queda mucho trabajo por delante.

La información siempre ha sido poder, pero hoy además, los datos generan riqueza.

Jorge Campanillas es abogado especialista en Derecho de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones