El Note 8, un móvil al que poco más se le puede pedir…

El Note 8, un móvil al que poco más se le puede pedir…

La cantidad (y calidad) de prestaciones que ofrece el Samsung Galaxy Note 8 choca con el precio que hay que invertir para hacerse con uno

Iñigo Galparsoro
IÑIGO GALPARSORO

Pantallas ‘infinitas’ (sin apenas marcos), nuevos sistemas de reconocimiento (rostro, iris, etc.), auge de los asistentes virtuales… Las novedades implementadas en los móviles en este 2017 no han resultado en absoluto revolucionarias, pero sí han confirmado al smartphone como una auténtica ‘navaja suiza’ que no para de crecer en términos de funcionalidad.

Con todo, y a pesar de los atractivos y mejoras que han experimentado los terminales, la barrera (para el bolsillo) de los cuatro dígitos nos hace replantearnos a menudo una cuestión con fácil formulación pero difícil respuesta: ¿merece la pena invertir (de primeras) más de 1.000 euros por un smartphone? Para averiguarlo, nada mejor que probar el Samsung Galaxy Note 8, uno de los mejores terminales del año (con permiso del iPhone X, el Huawei Mate 10, el Pixel XL2, el LG V30, el Xiaomi Mi Mix 2, el Sony Xperia XZ1 o el OnePlus 5T).

Ni materiales, ni procesador, ni cámara. Lo que más llama la atención de este Note 8 cuando lo coges por primera vez es su gran pantalla. Con unas dimensiones bastante contenidas (162,5 x 74,8 x 8,6 mm. y un peso de 195 gr.) teniendo en cuenta el tamaño de su panel, el buque insignia de Samsung carece de marcos laterales y el superior y el inferior quedan reducidos a la mínima expresión. Ello permite integrar un display ‘infinito’, con un panel de 6,3 pulgadas y resolución QHD+ (2960 x 1440 píxeles). ¿El resultado? Una pantalla sobresaliente.

Sí, acostumbrados a las 5 y/o 5,5 pulgadas y un ratio de 16:9, de primeras cuesta adaptarse a un panel tan extenso, tan ‘largo’ como los 18:9. Pero, pasada la novedad inicial, todo cambia. Y es entonces cuando comenzamos a descubrir todas las bondades que conlleva su pantalla Super AMOLED: colores vivos, gran contraste, alto nivel de brillo y una notable nitidez. La experiencia de uso en el día a día es muy buena, especialmente a la hora de visualizar vídeos o disfrutar de los juegos más exigentes. Eso sí, no todo son parabienes. Las llamadas ‘pantallas infinitas’ no dejan margen en el frontal para otros elementos tales como el altavoz o el lector de huellas. Y el Note 8 no se libra de ello (tampoco sus rivales). En el caso del lector de huellas, el problema se agudiza debido a que queda poco accesible en la parte trasera para usarlo con una sola mano. Eso sí, para los más exigentes, Samsung ofrece como alternativas (no tan certeras) un sistema de reconocimiento de rostro y/o iris.

A nivel de rendimiento, el Note 8 se encuentra en lo más alto. No podía ser de otra forma teniendo en cuenta su hardware, el más avanzado del momento gracias a la implementación de su chipset Qualcomm Snapdragon 835 y 6 Gb. de RAM. Con estos argumentos no extraña que todas las aplicaciones vayan fluidas, que la multitarea funcione a la perfección y que incluso podamos alternar entre varios juegos exigentes a nivel gráfico sin esperas innecesarias y ningún tipo de lag.

Otro de los aspectos que destaca es la doble cámara. Y es que este Note 8 cuenta con una doble cámara principal de mucha calidad. La primera lente, de 12 megapíxeles, es muy luminosa (f/1.7), mientras que la segunda (también de 12 mpx aunque apertura f/2.4) nos ofrece el 'extra' de hacer zoom x2 en las fotografías sin pérdida de calidad. A ello hay que sumar el notable resultado que ofrece en imágenes con efecto bokeh (desenfocando el fondo). Todo ello viene acompañado con ‘imprescindibles’ (en este tipo de terminales premium) como el HDR o el estabilizador óptico de imagen. ¿El resultado? Imágenes y vídeos de gran resolución, colores vivos y mucha nitidez con buenas condiciones de luz. De noche o en interiores, el terminal sorprende por su buen hacer: el ruido apenas es perceptible en alguna situación y la definición de colores destaca para bien. La cámara delantera también rinde a gran altura, así como la grabación de vídeo.

A nivel de batería el Note 8 se defiende con solvencia y sus 3.300 mAh nos permiten llegar a final del día cómodamente. Eso sí, en este tipo de terminales premium se echa en falta un plus de autonomía. De hecho, algunos terminales de gama media alcanzan sobradamente los dos días de autonomía aunque eso sí, no hay que perder la perspectiva; lo hacen a costa de otros aspectos como una resolución de pantalla más modesta o una menor potencia del procesador.

Este terminal, además, cuenta con extras que ayudan a que la experiencia en el día a día sea óptima. Incorpora el clásico S-Pen (lápiz) de la gama Note, un añadido especialmente enfocado al ámbito profesional y que en esta versión ofrece muchas novedades; incluye la ayuda virtual de su asistente personal -Bixby- al que aún le queda algo de recorrido (sobre todo, para interactuar con él en castellano); u ofrece la protección IP68 contra el polvo y agua.

Visto lo visto, este Samsung Galaxy Note 8 cuenta argumentos más que suficientes para estar en la lista de la compra de cualquiera pero… ¿son suficientes visto el precio? Como siempre, dependerá de las necesidades de cada cual. Si eres un usuario medio que básicamente utiliza el móvil para escribir WhatsApps, navegar por internet y usar la cámara sin grandes expectativas, es evidente que no: el mercado ofrece múltiples alternativas de garantías y con precios mucho más competitivos. En cambio, si lo quieres para un ámbito más profesional, quieres un rendimiento máximo, pretendes enfocarlo a la productividad (por ejemplo haciendo uso del S-Pen o trabajando en un monitor a través de la DeX Station), disfrutar de una pantalla sobresaliente o sacar fotos/vídeos de garantías, está claro que con este Note 8 no te arrepentirás. Eso sí, el terminal no está al alcance de cualquiera ya que a día de hoy su precio supera los 900 euros, un coste que no todos los bolsillos se pueden permitir.

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