Diario Vasco

La revolución del sincrotrón

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Vistas interiores del sincrotón Alba, una de las mayores y más complejas instalaciones científicas del Estado.

  • Desde descubrir un retrato oculto en un cuadro de Degas hasta analizar la composición de cualquier material orgánico o inorgánico

  • Esta es la herramienta que revoluciona la investigación moderna

Durante décadas, los especialistas en arte sospecharon que detrás del conocido cuadro 'Retrato de una mujer', del impresionista Edgard Degas, se escondía la imagen de otro rostro. Pero no fue hasta agosto del año pasado cuando científicos australianos consiguieron descubrir lo que el artista francés había mantenido oculto durante siglo y medio. Para conseguirlo necesitaron la ayuda de uno de los avances más importantes de los últimos cincuenta años: el sincrotrón.

Imagine un aparato capaz de convertir cualquier material en un puzzle con millones de piezas diminutas y que a su vez, pudiera identificar una a una cada una de esas partes. Pues eso es, explicado de una forma sencilla, lo que hace un Sincrotrón. Si vamos a una definición más precisa, estaríamos hablando de un acelerador de electrones que emite una radiación luminosa, la cual permite hacer una radiografía de los elementos que componen cualquier tipo de material, sea orgánico o inorgánico. Algo así como un microscopio que es capaz de ver lo que el ojo humano o cualquier otra tecnología es incapaz de ofrecer. Y lo mejor de todo, sin alterar ni dañar dicho material. Algo con lo que Degas no contaba cuando ocultó aquel rostro en la pintura que hizo en 1876.

“Gracias a esta herramienta se pueden estudiar, por ejemplo, las capas de un cuadro, su contenido químico, la evolución de los materiales que la componen, si están en fase de oxidación o no... Un poco como una resonancia magnética”. El que habla es Enrique Ortega. Este científico donostiarra trabaja en el centro de Física de Materiales del DIPC (Donostia International Physics Center) y conoce de buena mano esta tecnología. De hecho, gran parte de sus experimentos se basan en ella.

Pero sus posibilidades abarcan las más diversas aplicaciones: el estudio de las estructuras biológicas y las proteínas, el análisis de virus y bacterias, la creación de nuevos fármacos, el diseño de nuevos materiales o el estudio de fósiles.

“Es la gran herramienta para la investigación en un amplio abanico de materias: biología, arte, química...”, asegura. En España hay un Sincrotrón que funciona desde 2012. Se llama ALBA y está ubicado en Cerdanyola del Vallés, Barcelona. De su propia experiencia y conocimiento, Ortega señala que “desde el punto de vista de las necesidades industriales, tener un sincrotrón es algo muy positivo para una región”. Para más señas, la actividad de ALBA se ha multiplicado por cinco en los últimos años, gracias al interés que genera en innumerables industrias y ámbitos de investigación. “Ofrece una información ingente y es mucho mejor que cualquier técnica de laboratorio”.

Un nuevo paso en China

“El próximo paso es elaborar mapas químicos de muy alta definición” dice Ortega. Para ello, la siguiente generación (la cuarta ya) de sincrotrones incorpora las llamadas “redes magnéticas”, que producen haces de luz de brillo superior. “La red magnética enfoca los electrones del sincrotrón igual que un microscopio electrónico moderno”. China ha anunciado que construirá un sincrotrón de cuarta generación en Pekín, cuya luz será la más brillante del mundo e impulsará el avance de la investigación científica. Este tipo de acelerador utilizado por los científicos contará con una inversión de 4.800 millones de yuanes (700 millones de dólares, 650 millones de euros) y comenzará a construirse en noviembre de 2018, según explicó Dong Yuhui, de la prestigiosa Academia China de Ciencias.

La institución científica, líder en el país, calcula que se tardará seis años en construir el sincrotrón, que recibirá el nombre de "Beijing Light Source" y que será el más potente del mundo, al superar la capacidad del sincrotrón MAX IV sueco, pionero de los sincrotrones de cuarta generación. En este caso, China utilizará el 'Beijing Light Source' para el desarrollo de materiales aeroespaciales, entre otros, adelantó el investigador Dong sin dar más detalles.

Actualmente, China cuenta con tres instalaciones de tercera generación en Pekín, Shanghái y en la ciudad de Hefei, en la provincia central de Anhui. Gracias al sincrotrón shanghainés el país jugó un importante rol en desvelar el comportamiento de varios tipos de cáncer, publica el diario hongkonés South China Morning Post, que también se hace eco del caso.

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