Carnaval a golpe de cencerro en Ituren

Los carnavales de Zubieta e Ituren congregan cada año a cientos de personas / Alicia del Castillo y Eli Belauntzaran

Los vecinos pidieron «respeto» a los visitantes a la hora de captar imágenes con las cámaras

ALICIA DEL CASTILLOIturen

Un cartel a la entrada de Ituren pedía este lunes respeto por el carnaval a todos los visitantes. Con imágenes de cámaras de foto, móviles y televisión tachadas, se podía leer ‘Errespetatu gure iñautik’. Lo que los vecinos querían decir es que solo con unas imágenes no se debe juzgar el carnaval, a la vez que pedían respeto por los cientos de personas que en vez de disfrutar de la experiencia están más ocupadas en grabar con sus teléfonos móviles lo que casi no ven.

En torno a la una de la tarde de este lunes los joaldunak de Ituren han salido del desván del ayuntamiento de la localidad, donde se visten habitualmente. Por primera vez se ha prohibido subir. Ni visitantes ni medios de comunicación. En los últimos años la cantidad de personas que querían ver -y grabar o fotografiar- ese momento era tal que se había convertido en algo muy incómodo, con apenas sitio para que les colocaran bien los cencerros.

Una vez ya en la calle ha comenzado la cuestación con paradas en los restaurantes, donde les ha ofrecido algo para reponer fuerzas. Y de ahí, al barrio de Latsaga para salir al encuentro de sus vecinos.

Lo mismo ha ocurrido en torno al mediodía en las vecinas Aurtitz y Zubieta. Con todos ya en marcha los joares, los cencerros han comenzado a retumbar por el Valle de Malerreka. En total, 88 joaldunak, de los que 24 adultos y 10 niños eran de Ituren, 20 y 2 de Aurtiz y 28 adultos y 4 niños eran de Zubieta. Ya camino de Ituren el hartza, el oso, intentaba que los fotógrafos y cámaras dejaran sitio suficiente para seguir avanzando hacia la plaza de la localidad donde esperaban centenares de personas.

Mientras, por la carretera, las carrozas con los mozorros también se iban acercando a la localidad. Los de Ituren han llegado a Latsaga con un burro sobre una plataforma cubierta con una tela en la que había imágenes de prohibido fotografiar y grabar, y enfrente del burro, un televisor.

Varios mozorros han salido montados en burros y otros han lazado fiemo al público

De nuevo los vecinos hacían referencia a lo ocurrido el año pasado, cuando hubo varias denuncias por la utilización de cadáveres y restos de zorros y jabalíes, algo que fue reprobado por los alcaldes de ambas localidades que lo consideraron «comportamientos aislados». Al Ayuntamiento llegaron quejas, pero también hubo insultos, descalificaciones y amenazas hacia algún vecino. Ya entonces, los alcaldes de Ituren y Zubieta denunciaron «el uso interesado y manipulado de imágenes en redes sociales y documentos por parte de determinadas personas y colectivos animalistas, incluyendo fotografías de años anteriores e incluso de fiestas de otras localidades, para crear la falsa apariencia de que el centro de la celebración lo constituye un aquelarre de cadáveres, sangre y vísceras».

Ajenos a los mozorros, los joaldunak han entrado en la plaza de Ituren donde han retumbado los joares, acompañados del hartza y su cuidador. Era el momento que las cientos de personas habían esperado durante toda la mañana. Es el ritual ancestral que se mantiene en estas localidades de Malerreka, se cree que para intentar despertar a la primavera, dejar atrás el duro invierno y fecundar los campos, hisopo en mano.

88 joaldunak han sido los protagonistas y este martes se volverán a reunir en Zubieta

Con sus ttuntturros o gorros cónicos adornados con cintas de colores y coronados con plumas, las pieles sobre los riñones en el caso de los zubitarras y también sobre la espalda en el del resto, soportan los grandes cencerros para que la tradición no se pierda. Y en ello están, porque este lunes entre esos 88 joaldunak estaban también 16 niños -también niñas- dispuestos a continuar. Mientras otros jóvenes han preferido salir vestidos de mozorros, el otro personaje de este carnaval rural. Vestidos con apenas ropa interior, pieles y calzado en algunos casos, y con buzos o batas de colores en otros, y todos con la cara cubierta por telas o máscaras, se meten con todo el que pasa por su lado.

Este lunes ha sido sobre todo contra todos los portadores de cámaras, pero también contra vecinos y visitantes a los que han arrojado fiemo fresco y humeante, llegando a dar en la cara de varias personas, también mayores. Algunos vecinos se han mostrado molestos y les recriminaron el comportamiento, «parece que volvemos a tiempos pasados... esto no ha estado bien».

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