«En las violaciones no suele haber lesiones físicas por la sumisión total de la víctima»

Guillermo Portero./B. AGUDO
Guillermo Portero. / B. AGUDO

Según el médico forense experto en psiquiatría Guillermo Portero, en la actuación de 'la manada' «la intimidación es clara»

ÓSCAR B. DE OTÁLORASAN SEBASTIÁN.

Guillermo Portero es una de las mayores eminencias en la medicina forense española. Experto en psiquiatría, durante años ha sido director de la Unidad de Valoración Integral para la Violencia de Género de Bizkaia y, ahora ya retirado, está siguiendo a través de los medios el juicio a 'la manada'.

Una de las dudas que planteó la información divulgada por los abogados de las partes en el juicio finalizado en Pamplona contra cinco hombres acusados de violar en grupo a una joven de 18 años fue la diferente valoración sobre la ausencia de lesiones de la chica, tras denunciar la agresión. Para el experto no es un tema controvertido. «Las estadísticas revelan a lo largo de los años que en la mayoría de las violaciones no hay heridas en la zona genital», asegura.

En los ataques sexuales aparecen lesiones si el agresor es sádico o la víctima es inmovilizada lesiones visibles

Para Portero, en los casos de violación, una vez que el agresor ha conseguido intimidar y amenazar a la víctima, «lo más frecuente es que la mujer adopte actitudes pasivas, de absoluta sumisión por el miedo paralizante que puede llegar a sentir». En este sentido, el forense destaca que en una mujer adulta y que haya tenido relaciones sexuales con anterioridad pueden no apreciarse signos externos de lesiones en la zona genital si es forzada.

Sadismo

El forense asegura que en los casos en los que sí aparecen lesiones puede haber dos componentes. «Si el agresor tiene un componente sádico-perverso se registran golpes y heridas, porque la violencia es un componente de su ataque». «Y si a la víctima se le ha inmovilizado», agrega el experto, «puede haber marcas que surgen al ser atada, cuando se le tapa la boca o al separarle las piernas».

Para Portero, en el caso de la violación por la que se ha denunciado a 'la manada' hay un componente intimidatorio en la forma y en el lugar donde se produjo el supuesto ataque sexual. «Una mujer que esté rodeada por cinco hombres en un portal, que es un espacio cerrado en el que no hay posibilidades de salir huyendo, supone un caso claro de intimidación», explica.

Para el experto, el trauma que causa una agresión sexual puede ser establecido por un perito traumas profundos

El forense se refiere también a una de las circunstancias que ha rodeado el juicio, como ha sido la solicitud de las defensas de incluir fotografías de la víctima en las redes sociales en un intento de mostrar que su estrés post-traumático no era grave. «Las víctimas de una agresión sexual sufren en la mayoría de los casos un profundo trauma. Pero produce un trastorno con unos síntomas evidentes que cualquier experto puede valorar sin necesidad de elementos anecdóticos como serían las fotos», insiste.

Portero cree que el caso de 'la manada' pone de manifiesto «que algo se está haciendo mal cuando unos hombres realizan ese trato humillante, vejatorio y violento a una mujer». El forense recuerda algunas encuestas recientes en las que uno de cada cuatro jóvenes aceptaba las conductas sexuales violentas hacia las mujeres. «Hay un germen estructural intolerable por el que se acepta la agresión a las mujeres».

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