Los viajeros del plástico

Una zona afectada por el tsunami de Japón un año después de la catástrofe/ Reuters
Una zona afectada por el tsunami de Japón un año después de la catástrofe / Reuters

Descubren 289 especies animales en los desechos del tsunami que asoló las costas de Japón en 2011 y que han llegado a EE UU tras un viaje de 4.000 kilómetros

JAVIER GUILLENEA

El tsunami que arrasó la costa japonesa en marzo de 2011 generó millones de desechos plásticos que acabaron en el océano, surcando los mares durante años hasta llegar a otros continentes como América. Ahora, un equipo de científicos estadounidenses ha descubierto que cerca de 300 especies animales han sobrevivido al tiempo y la distancia a bordo de estas basuras, que se convierten en el nuevo medio de transporte de especies invasoras marinas.

Los primeros viajeros llegaron a el 5 de junio de 2012 a las costas de Oregón (Estados Unidos) a bordo de un gran muelle de pesca que había sido arrancado por las olas en el puerto japonés de Misawa, a 4.000 kilómetros de distancia. «El muelle había viajado durante 14 meses y medio a través del océano Pacífico Norte hasta llegar a América del Norte y llegó a pocas millas del Centro de Ciencia Marina de la Universidad del Estado de Oregón», sostiene el investigador James T. Carlton, que ha publicado en la revista ‘Science’ un artículo sobre lo que encontró cuando examinó los restos que a partir de ese momento comenzaron a llegar a las costas americanas,

Lo que halló en el muelle que arribó a Oregón fue una especie de arca de Noé, un pequeño mundo en el que habían sobrevivido más de cien especies japonesas, algunas de ellas consideradas invasoras. Eran la primera avanzadilla de una flota de muelles, buques pesqueros, boyas, cajas de plástico y otros desechos de fabricación humana que comenzaron a llegar a Hawai y a la costa oeste de Estados Unidos tras años a la deriva en el océano Pacífico. Lo sorprendente es la cantidad de vida que ha viajado con ellos a lo largo de todo el trayecto marítimo.

Los científicos han descubierto la existencia de 289 especies –desde macroinvertebrados marinos (235), peces (2), microinvertebrados (33) hasta organismos eucariotas unicelulares o pluricelulares (19)– que han sobrevivido a bordo de estos objetos no biodegradables.

El trabajo publicado en ‘Science’ es el primero en evidenciar este fenómeno. «No existen estudios o investigaciones anteriores que documenten la liberación masiva de material plástico de origen antropogénico en el océano a partir de un tsunami y el posterior transporte de un continente a otro de especies vivas a bordo de los desechos», señala _Carlton.

Desde el hallazgo del primer objeto en las costas estadounidenses han ido apareciendo hasta la fecha centenares de ellos. En total, los investigadores han evaluado la diversidad de comunidades animales en más de 600 piezas de restos del tsunami que cruzaron el Pacífico. Pero la pregunta que sigue intrigando a los científicos es cómo estos organismos han logrado sobrevivir sin nutrientes o alimentos durante tantos años.

«Creemos que se reduce a una cuestión específica de la especie: los mejillones y las almejas pudieron utilizar recursos menores de nutrientes del océano, mientras que especies como lapas y otros moluscos pudieron alimentarse de las películas de algas que crecían en los objetos. Además, muchas especies pueden sobrevivir con poca ingesta de alimentos, pero simplemente no crecen», subraya Carlton.

Una vez que llegan a sus nuevos territorios estas especies pueden colonizar la zona y convertirse en invasoras. «Aún no sabemos si alguna de las especies del tsunami ha invadido América del Norte o las islas de Hawai», comenta el científico. Aún es demasiado pronto para detectar las primeras poblaciones japonesas en EE UU. «Pueden pasar varios años», subraya Carlton.

A la resistencia de las especies se une el hecho de que cada vez más basura plástica llega a los océanos. Según un estudio publicado en ‘Science’ en 2015, hasta doce millones de toneladas de plástico procedentes de 200 países acaban en los mares cada año. El problema, indica Carlton, es que «el plástico dura mucho más tiempo en el océano que los biodegradables ‘naturales’ hechos de madera de árboles y otra vegetación».

Además, los modelos sobre el cambio climático predicen que otros fenómenos naturales como los huracanes, tifones u otras tormentas se intensifiquen. Estos fenómenos provocarán la expansión de especies nativas a otros territorios a través de materiales antropogénicos como el plástico, «que no cesan de llegar a las áreas costeras desde hace medio siglo», apunta el investigador.

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