«Si viaja con adolescentes es mejor negociar»

El pediatra advierte de la necesidad de vigilar las sujeciones del automóvil y llevar un botiquín, «pero con lo básico».
El pediatra advierte de la necesidad de vigilar las sujeciones del automóvil y llevar un botiquín, «pero con lo básico». / JORDI ALEMANY

El pediatra Emilio Aparicio repasa todas las cuestionesa tener en cuenta si este verano se sale de vacaciones con niños

FERMÍN APEZTEGUIA

Es tiempo de vacaciones. El pediatra de Atención Primaria Emilio Aparicio repasa las principales adversidades que pueden ocurrir en unas vacaciones con niños, como prevenir complicaciones y de qué modo atajarlas. Con críos, ya se sabe, puede suceder de todo. Que les pique una culebra, se abran la cabeza, haya que sacarles del agua de la piscina, que se agobien... Aunque parezca un infierno, al especialista de Osakidetza no le cabe la menor duda: «El verano con los chavales es una delicia», afirma.

- Uno se rompe un brazo, otro se da un susto en la piscina...

- Pues sí, la patología más frecuente con un niño de vacaciones son los traumatismos. Hay que prevenirlos, vigilando las sujeciones del automóvil y sistemas de protección, que se ve mucho traumatismo craneal. También son frecuentes los accidentes en el mar o la piscina. Cuanto antes aprendan a nadar, mejor; y no se les ha de perder de vista. Nunca.

- ¿Deberíamos acudir al pediatra antes de salir de viaje para hacer prevención de algo?

- Hay niños con patologías crónicas y medicaciones que deberán seguir tomando, como los del asma, por ejemplo. En ese caso, sí. Lo mismo que los niños alérgicos o si tienen prescrito adrenalina inyectable, que conviene que no la olviden.

Viajar de noche

- La tarjeta sanitaria, encima.

- Es importante la prevención administrativa. Si viajamos por Europa, hay que sacarse la europea; y si vamos fuera del entorno comunitario, se aconseja acudir a Sanidad Exterior para vigilar la vacunación internacional. Ahora hay muchos niños nacidos aquí, con padres de África o Sudamérica, que en verano regresan a sus países de origen para visitar a la familia. Pueden encontrarse con fiebre amarilla, malaria, fiebre tifoidea... que son vacunas que aquí no se les ponen, claro.

- Nos vamos. ¿Qué puede hacerse de víspera para evitar mareos?

- Ahora hay medicamentos que van muy bien para mayores de dos años. Con los más pequeñitos, es mejor consultar al pediatra.

- ¿Mejor madrugar, que viajen dormidos y así no dan la carga?

- Hay padres que se plantean viajar de noche. Hace menos calor, y el niño va dormido. Hay que parar cada dos horas para descansar y, si se viaja con bebés, dar el pecho. Dentro del automóvil no puede hacerse, porque se corre el riesgo de que el niño salga despedido en caso de frenazo o accidente.

- La 'play', videojuegos, móviles... ¿son una buena idea?

- Tienen sus limitaciones. Por debajo de dos años, del todo desaconsejables; y por encima, hasta dos horas al día. Y ya me parece demasiado.

- Si se viaja en avión, ¿es buena idea que se levanten para estirar las piernas o molestarán demasiado al resto de viajeros?

- Depende del viaje. Si dura más de dos horas seria conveniente que lo hicieran, también los mayores, para activar la circulación sanguínea.

- Estos días comerán peor. ¿Podemos hacer algo para evitarlo?

- No necesariamente comerán peor. Muchos niños en verano ganan peso. Responden mucho a las rutinas. Hay que intentar que los horarios de sueño y alimentación sean similares. Si responden a eso, también comen bien. Las complicaciones surgen cuando se les cambian los hábitos.

A gusto de todos

- ¿Para que les guste la ensalada?

- El verano es una época en la que hay más variedad de frutas y verduras. Eso aporta colorido, que ayuda a estimularles el apetito y que coman más como los adultos.

- Si les doy el gusto y accedo a ir a alguna hamburguesería o pizzería, ¿seré un mal padre?

- ¡Por supuesto que no! Todas las cosas, en su justa medida. Si no, seríamos un poco talibanes. Las vacaciones son para disfrutarlas; y la alimentación, como todo, se enseña. Logicamente, no pasa nada porque en vacaciones nos comamos una hamburguesa o una pizza.

- Viaja con nosotros un adolescente y lleva todo el viaje pesadísimo. No quiere nada. ¿Cómo le calmo?

- Esta pregunta es casi para un psiquiatra ¡ja, ja, ja! La adolescencia hay que pasarla, pero es una enfermead que se cura con el tiempo. ¡Ja, ja, ja! Las vacaciones tienen que ser a gusto de todos. Ha que ir adecuando los tiempos a las necesidades de la familia: negociar las cosas es la mejor forma de que todo salga bien.

- En verano, se ponen más insoportables. ¿Podemos evitarlo?

- Sí, con paciencia y rutinas. Los niños en vacaciones se lo pasan bien, disfrutan mucho. Ven muchos sitios, tienen mucha curiosidad... Se disfruta mucho con ellos.

- Hábleme con el corazón. ¿Los padres ahora no tienen demasiada tontería con los niños?

- No. Antes las familias eran mucho más grandes y no había tiempo para tanta contemplación. Si no, créame que la hubiera habido.

Palabra de pediatra

Falta de apetito.
Cuestión de hábitos: El verano es una época ideal para que se habitúen a frutas y ensaladas, por la variada oferta. Suelen comer mejor de todo, porque gastan más energía.
Comida basura.
¡Por una vez!: La educación alimentaria debe realizarse durante todo el año, pero «no pasa nada por una vez que se les lleve en vacaciones a la pizzería o a la hamburguesería.
Picaduras.
Culebras: La mayoría en España no suelen ser venenosas, pero sí algunas víboras. Llévele pronto a un centro sanitario y si puede, fotografíe al animal. Ayudará a los médicos.
Vuelta a clase.
Habituación: Lo ideal es que no rompan las rutinas de sueño y comidas duran te las vacaciones. Si lo hacen, la última semana habría que ir habituándoles al ritmo escolar.

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