Paz Velasco de la Fuente (Abogada y criminóloga): «No podemos cambiar las leyes a golpe de sentencias como la de 'La Manada'»

Paz Velasco de la Fuente con su libro 'Criminal-Mente' ayer, en La Casa del Libro de Donostia./LUSA
Paz Velasco de la Fuente con su libro 'Criminal-Mente' ayer, en La Casa del Libro de Donostia. / LUSA

La autora del libro 'Criminal-Mente' califica de «irresponsable y temerario» que se salga a la calle a insultar a un magistrado

ELENA VIÑASPASAIA.

Se confiesa «una apasionada» del crimen, de lo que lleva a un ser humano a cruzar la línea para matar a otra persona. Las investigaciones de esta abogada y criminóloga comenzaron a ver la luz en un blog, germen del libro 'Criminal-Mente' (Grupo Planeta) que ayer presentó en La Casa del Libro de San Sebastián, invitada por la Asociación de Profesionales y Estudiantes de Criminología del País Vasco (Apecpv/Ehpike).

- «Era un hombre muy normal. Siempre saludaba». Es la frase que suelen decir los vecinos de quien comete un crimen. ¿Realmente se esconden los criminales bajo máscaras de normalidad? ¿Cualquiera puede ser un homicida?

- Nosotros mismos podríamos en una situación de alto riesgo llegar a matar a una persona por pura supervivencia o para defender a nuestros hijos. Los criminales visten de normalidad, son personas totalmente socializadas que viven entre nosotros y que no tienen una apariencia que nos hagan pensar que pueden cometer un ilícito penal.

«Aunque la sociedad no lo quiera ver, la mujer está más protegida con el actual Código Penal»

- En su libro habla del psicópata integrado. ¿Sería uno de esos casos?

- Estamos acostumbrados a identificar al psicópata con un criminal o un asesino en serie, cuando esos sujetos rondan el 1% de la población mundial. Hay un 5% que son psicópatas integrados, personas que tienen una buena profesión, padres de familia, altos ejecutivos, líderes de partidos políticos, pueden ser nuestro marido o un compañero de trabajo... Algunos no llegan a cometer crímenes sangrientos nunca, pero sí delitos de cuello blanco.

- Da miedo pensar que estén tan cerca.

- Es como Bernard Madoff, que estafó 50 mil millones de dólares y lo hizo siempre con una sonrisa.

- Afirma que escribió 'Criminal-Mente' para dar explicación al crimen y a los criminales. No parece una empresa fácil.

- No es fácil porque existen muchos tipos de delitos y de delincuentes. Algunos, como los psicópatas, tienen una anomalía neurológica, ya nacen con una carencia en el cerebro que les lleva a una falta de empatía. Otros, los sociópatas, viven en un ambiente disfuncional y según van creciendo, desarrollan conductas violentas.

- Un capítulo de su libro está dedicado a la criminalidad femenina. ¿Por qué se ignoró durante años?

- Por el estereotipo cultural al que hemos estado ligadas las mujeres: somos madres, esposas, amas de casa... Nos olvidamos que la conducta criminal, la agresividad y la violencia son humanas, independientemente de cuál sea el género. Desde los sesenta se ha estudiado de un modo más profundo la criminalidad femenina y se ha llegado a la conclusión de que las mujeres somos igual de capaces de llevar a cabo conductas que antes eran definidas como masculinas.

- ¿Las motivaciones varían?

- Sí, la principal motivación criminal de las mujeres es utilitaria: el lucro, el beneficio particular. La segunda, las emociones: odio, venganza, celos y envidia. En el caso de los hombres hay dos tándems: el sexo-sadismo y el poder-control sobre la víctima. Hay una excepción, cuando hombre y mujer matan juntos, ya que pueden moverles las mismas motivaciones. También varía la victimología, a quién seleccionan. Los hombres son cazadores y salen a buscar a sus víctimas. Las mujeres son recolectoras y asesinan dentro de su entorno.

- Esa diferencia queda de manifiesto en casos muy actuales como el de 'El Chicle' y Ana Julia Quezada.

- Correcto. 'El Chicle' salía en su coche en busca de una víctima, un tipo determinado de mujer. En el caso de Ana Julia Quezada ocurre totalmente lo contrario. Mató a alguien de su entorno porque, al parecer, lo veía como un estorbo para poder realizar planes de futuro con su pareja.

«Es indignante que se ponga en duda la libertad e independencia del poder judicial»

- Otro caso de actualidad es el de 'La Manada'. ¿Qué opina, como criminóloga y abogada, de la sentencia?

- La he leído y he estudiado concienzudamente el voto particular. Sería una irresponsabilidad que me posicionara a favor o en contra, pero sí puedo decir que es una sentencia que está motivada y se ajusta a nuestro derecho y nuestra jurisprudencia. Se está hablando del delito de violación y del de abuso sexual. En 1989 el Código Penal sólo contemplaba un delito. Con la reforma de 1995, se amplió al de abuso sexual, recogiéndose dos tipos para el acceso carnal sin consentimiento. Me parece irresponsable y temerario que se salga a la calle a insultar a un magistrado que ha emitido una sentencia cuando nadie tiene todos los elementos para valorar lo ocurrido. Lo que sí puedo asegurar es que se cumplen los elementos tipo del delito que aparece tipificado como tal en el Código Penal.

- A pesar de que la sentencia no es firme, ya se contempla una reforma legal.

- Es una barbaridad. No podemos vincular nuestras leyes penales ni actualizarlas a golpe de delito. Si los delitos en redes sociales y la ciberdelincuencia no se contemplan, ¿por qué vamos a cambiar el Código Penal por un delito que se ha cometido ahora y que está totalmente protegido? Aunque la sociedad no lo quiera ver, la mujer está más protegida con el actual Código Penal. No podemos cambiar las leyes penales a golpe de noticias y de que no nos guste una sentencia como ésta. Es indignante que se salga a la calle a poner en duda la libertad e independencia del poder judicial. Otra cosa que me molesta es que hayan ocurrido en nuestro país violaciones análogas, con el agravante de que la víctima es menor de edad, y no ha salido tanto en la prensa.

- El de la prisión permanente revisable genera otro debate no menos polémico en el que usted no duda en ofrecer su opinión.

- Es una pena necesaria, pero para las conductas taxativas que recoge el Código Penal, no de modo generalizado. Uno de los principios fundamentales de éste es el de proporcionalidad de las penas. En este momento tenemos sólo una persona la está cumpliendo, David Oubel, que asesinó a sus dos hijas.

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