El 29% de los vascos tendrá más de 65 años en 2031 y el porcentaje de personas en edad de trabajar descenderá al 58%

EUROPA PRESSBILBAO

El 29% de la población vasca será mayor de 65 años en 2031, mientras que el porcentaje de las personas en edad de trabajar bajará del 70% registrado en el año 2000 al 58%. De este modo, habrá una persona mayor de 65 años por cada dos personas en edad de trabajar, según las previsiones del Informe de Competitividad del País Vasco 2017 elaborado por Orkestra.

El estudio señala que el 1 de enero de 2000, el País Vasco contaba con una población de 2.079.000 personas, en donde el porcentaje de personas potencialmente activas (entre los 16 y 64 años) era del 70%, la población menor de 16 años conformaba el 13% y el restante 17% eran personas mayores de 65 años.

Desde entonces, la población ha experimentado un ligero crecimiento, estabilizado en los últimos años, que se ha producido "principalmente" entre las personas mayores de 65 años, que actualmente suponen el 21% de la población vasca, mientras que, por el contrario, se ha observado una "considerable disminución" de la población en edad de trabajar, "lo cual tiene importantes consecuencias para la actividad económica".

Esta tendencia, además, "va a aumentar aún más en el futuro". De este modo, se estima que para el año 2031, el porcentaje de personas mayores de 65 años en Euskadi alcanzará el 29%, mientras que el de las personas en edad de trabajar descenderá al 58%. "Porcentajes que son aún más acentuados cuando se considera la población activa, es decir, la que realmente tiene un empleo", inciden desde Orkestra.

Además, la población en edad de trabajar "también va envejeciendo". En la actualidad, la mayor parte de ésta tiene entre 35 y 59 años, mientras que dentro de poco más de diez años la mayoría de ella se situará entre los 50 y 64 años.

"Algunos estudios señalan que los trabajadores mayores son altamente productivos en posiciones que requieren experiencia, pero tienen más dificultades que los jóvenes para adaptarse a nuevas tareas, lo que es importante en un entorno con rápidos cambios tecnológicos. Por tanto, estos cambios demográficos pueden tener un impacto decisivo en la capacidad competitiva del País Vasco", mantiene el informe.

Este problema "se aliviará ligeramente" a través del aumento de la edad de jubilación, "pero esta medida no parece que vaya a ser suficiente", aseguran desde Orkestra. "Así lo indicaban las simulaciones realizadas en el Informe de Competitividad de 2011: el aumento combinado de la edad de jubilación a los 67 años y de las tasas de actividad no era suficiente para compensar la caída de la población activa. Y, con las nuevas previsiones, sigue sin serlo".

Flujos migratorios

Las medidas para incentivar la natalidad pueden favorecer que aumente la base de la pirámide, "pero los efectos tardarán en sentirse". Por otra parte, la pérdida de población se puede compensar "en parte" mediante los flujos migratorios. "El impacto de la población inmigrante en la competitividad dependerá, en gran medida, de su nivel de capacitación", sostiene el estudio de Orkestra.

La Encuesta de Población Inmigrante Extranjera (EPIE), que se lleva a cabo cada cuatro años, indica que el nivel de instrucción de la población inmigrante extranjera disminuyó de forma ligera entre los años 2010 y 2014, "y es significativamente inferior que el de la población total".

Por eso, desde Orkestra se afirma que "uno de los retos consiste en atraer población inmigrante más cualificada, y el otro, en conseguir que la población que llega a Euskadi continúe formándose". También se puntualiza que el potencial para la competitividad "depende, además, de la tasa de ocupación de la población inmigrante", una tasa que era del 48,4% en el año 2014, "inferior al 52,1% en 2011". "En el caso de la población total, los datos eran del 49,3% en 2014 y del 50,1% en 2011", recuerda el último Informe de Competitividad del País Vasco.

El estudio llama a favorecer que las personas jubiladas "tengan la posibilidad de seguir haciendo contribuciones a la sociedad una vez salen del mercado de trabajo" con actividades de voluntariado y de programas intergeneracionales. Asimismo, recuerda que la población envejecida tiene patrones de consumo y necesidades diferentes, "lo que se puede transformar en oportunidades de negocio a las que se puede dar respuesta".

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