Las vascas que son madres a los 40 años doblan a las menores de 25. ¿Por qué?

Las mujeres que rebasan la cuarentena protagonizan un 10% de los partos en Euskadi, donde los nacimientos han caído un 11% durante el primer trimestre

SOLANGE VÁZQUEZ

Si antaño era una 'rareza' tener un hijo pasados los cuarenta, ahora lo que va camino de convertirse en una excentricidad es hacerlo siendo veinteañero. Los partos de mujeres con más de cuarenta años duplican a los de las madres menores de 25, según los datos del Instituto Vasco de Estadística (Eustat) sobre los nacimientos en Euskadi en el primer trimestre de este año . En su último informe, recoge que las amatxus que rebasan la cuarentena protagonizaron el 10% de los alumbramientos -fueron 425 en 2017, cuatro menos que el año anterior- , frente al 5,9% de partos donde las progenitoras no habían cumplido el cuarto de siglo. Una realidad que a los demógrafos no les extraña en absoluto: «Lo sorprendente sería lo contrario. Actualmente, una persona de 25 años suele estar estudiando, no tiene vivienda propia y sigue en la casa familiar... », apunta Marta Luxan, socióloga de la Universidad del País Vasco (UPV) y experta en natalidad. A su juicio, la edad de ser padres obedece a esta lógica y también a que «ser madre se percibe como un cierre de la juventud».

Aunque aumenta la brecha entre nacidos de las madres más mayores y las más jóvenes, la franja de edad que concentra más nacimientos es la de 30 a 39 años, con un 71% de los alumbramientos, aunque, sumadas las mayores de 40, hasta el 47,3% de las vascas que fueron madres tenían más de 35 años. El grupo de entre 25 y 29 años aporta el 12,6%. ¿Dibujan estas cifras un panorama pesimista? Luxan realiza la siguiente reflexión para huir de fatalismos: si los veinteañeros se animasen a procrear con la actual situación económica, «serían los abuelos y abuelas quienes tendrían que llevar la carga», algo que quizá ya no resultaría tan 'atractivo' para esa parte de la sociedad que demanda más niños y a edades más tempranas para que las pirámides demográficas se equilibren. Asimismo, desliza que «el famoso 2,1» de hijos que tradicionalmente se ha erigido como una garantía para un relevo generacional cómodo es cada vez más discutible.

Caída del 11%

Lo que es incuestionable es que la tasa de nacimientos en Euskadi sigue bajando. En el primer trimestre de 2017, con 4.050, disminuyó un 11% respecto al mismo periodo del año anterior. Y lo hizo en todos los territorios: en Bizkaia la caída fue del 15,3% (1.972 nacidos); en Álava, del 8,6% (713), y en Gipuzkoa, del 5,9% (1.365 nacimientos). El número total de nacimientos fue de 4.050, frente a los 4.557 del primer trimestre de 2016. «Y va a seguir bajando en los próximos años -avanza Luxan-. La generación del 'baby boom' ya va saliendo de la edad de maternidad. Así que, aunque la tasa de fecundidad aumentase, va a haber menos gente en edad de tener hijos». «Bajo mi punto de vista, el análisis de los fenómenos demográficos es a veces poco fino. Actualmente, casi el 100% de los hijos nacen por elección de los progenitores», indica la demógrafa, quien recalca que, de este modo, más que los números absolutos de niños nacidos, lo importante es ver «en qué condiciones» se tienen.

Los nacimientos, en su contexto

Estado civil de los padres
El 44,3% de los alumbramientos se produjeron fuera del matrimonio.
Origen de la madre
El 22,9% correspondió a madres inmigrantes. La cifra de madres extranjeras creció 1,7 puntos porcentuales con respecto al año precedente.
Orden en la línea de descendencia
En el primer trimestre de 2017 casi la mitad de los nacimientos, 2.015 bebés, han sido primogénitos, aunque suponen 1,1 puntos porcentuales menos que un año antes, tras una bajada del 13,1%. Un total de 1.584, el 39,1% corresponde a segundos hijos y el 11,1% a tercer hijo o posterior

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